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El poder terapéutico de una sonrisa

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La risa y la sonrisa son potentes herramientas sanadoras. La risa es una manifestación de alegría y bienestar, y suele ser uno de los rasgos que identifica a las personas con un alto nivel de inteligencia emocional. La sonrisa es la luz de nuestro corazón, genera actitudes positivas, abre puertas y nos facilita el camino para llegar a los demás.

La sonrisa se produce al flexionar los músculos risorios que se encuentran cerca de los extremos de la boca y también alrededor de los ojos. Esta expresión es muy común y refleja buen humor, placer o entretenimiento. No solo cambia la expresión de la cara, hace que el cerebro reciba una señal que acciona mecanismos que producen distintas hormonas cuya función es la de reducir el dolor físico, el emocional y de darnos a cambio una sensación de bienestar.

Un poco de historia

Desde tiempos inmemoriales el ser humano se ha preocupado por mejorar su calidad de vida a través de diversos medios; sin embargo, muchas veces ha pasado por alto los más sencillos. En 1579 en su “Tratado de la risa” el galeno francés Laurent Joubert afirmaba que la persona que disfruta de la risa no necesitará recurrir a los servicios de la ciencia médica.

Sigmud Freud, el padre del psicoanálisis, atribuía a las carcajadas el poder de liberar al organismo de la energía negativa, e indicaba que la risa es la mejor vacuna contra la soberbia, la opresión y la intolerancia. Incluso propuso la teoría que se refiere al chiste como ese momento capaz de proporcionar satisfacción en nuestro mecanismo de inteligencia.

El humor sirve como válvula que nos permite liberar tensiones, disipar preocupaciones y relajarnos, publicó el escritor estadounidense Norman Cousins en su libro “Anatomía de una enfermedad” (1979). El también periodista narra cómo se recuperó de la grave enfermedad que lo aquejaba viendo viejas comedias de Chaplin o de los hermanos Marx. Claro, además de exponerse al humor, influyó su actitud positiva y optimista y una enorme dosis de esperanza.

En 1964 el psiquiatra William F. Fry comenzó a investigar, en la Universidad de Stanford, las consecuencias de la risa en los procesos corporales. Fue él quien acuñó el término gelotología, o sea, la ciencia que estudia los efectos de la risa en el cuerpo y en la psique. Sus estudios comprobaron que la risa contribuye a la producción de endorfinas, provee un buen ejercicio y disminuye las posibilidades de infecciones respiratorias.

Otro que arrojó luces sobre el tema fue el doctor Lee Berk, de la Universidad Loma Linda, en California, quien examinó las muestras de sangre de personas antes y después de que vieran videos cómicos y las comparó con las de un grupo que no los había visto. Descubrió una importante reducción en la concentración de hormonas de la tensión y un incremento en la respuesta inmune. Así quedó demostrado que la risa reduce los niveles de estrés.

El doctor Hunter Doherty Adams, más conocido como Patch Adams y considerado el precursor de la risoterapia –inmortalizado en el cine por Robin Williams–, es el fundador del Instituto Gesundheit (salud, en alemán). Esa revolución que inició en 1971 ha sido catalizadora de la creación de miles de payasos (clowns) que proveen cuidados terapéuticos alrededor del mundo. “Lo más curativo es el amor, el humor y la creatividad. Llevamos más de 40 años cultivando estos principios en el Instituto Gesundheit, que empezó como un hospital piloto para una medicina más humanizada”, explicó Adams en una entrevista que concediera en 2014.

Beneficios de sonreír

Vemos que los beneficios de la risa sobre la salud están científicamente comprobados. La risa es una herramienta muy potente para estimular emociones positivas, romper con la rutina, abrir la mente a nuevas sensaciones, crear un clima cálido, en el que la eficacia y eficiencia de toda persona radica en su capacidad de pensar positivo y actuar en consecuencia.

La risa provoca una liberación de hormonas, conocidas como hormonas de la felicidad: endorfina, serotonina, dopamina y adrenalina. Las endorfinas son neuropéptidos o neurotransmisores inhibidores de la transmisión del dolor, sedantes naturales del cerebro, que proporcionan sensaciones de alegría, calma y relajación. La serotonina es un neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo, regula nuestro humor, son hormonas naturales que actúan como antidepresivo.

Reír aporta vitalidad, energía, alegría e incrementa la actividad cerebral. Al reír con frecuencia nuestro cerebro estará más activo, será más rápido y mejorará su capacidad de memoria. Es un estímulo contra el estrés, la depresión, la angustia y la tristeza, por el tipo de hormonas que se liberan. La ciencia nos dice que el cerebro necesita un 25% más de oxígeno, y al reír se incrementa dicho suministro.

Varios estudios científicos, realizados en los Estados Unidos y la India, confirman que en el mundo empresarial también son válidos estos beneficios y que la sonrisa puede mejorar las capacidades de los empleados. Los talleres de risoterapia ayudan a resolver problemas en el entorno laboral; tanto es así que se le considera como una herramienta seria.

Lic. Déborah Rivas Berastegui

Orientada a técnicas vinculadas a la expansión de la conciencia