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Recientemente llegan a nosotros noticias de manifestaciones de protestas en otros países con saldos muy lamentables de vidas perdidas fruto de la represión, justificada o no, de las autoridades, cuyo deber es imponer el orden. Con el pensamiento puesto en esas vidas perdidas –jóvenes en su mayoría– y el ferviente deseo que no se pierda una más, echaremos un vistazo en esta entrega a las armas no letales para el control de multitudes. El arma menos letal Toda arma tiene por naturaleza una vocación ofensiva pero eso no implica que su utilización deba tener resultados mortales, sobre todo cuando el propósito es el mantenimiento de la paz. Teniendo en cuenta ese enunciado, desde hace mucho se ha intentado que las armas que se utilicen para el control de multitudes, además de reportar el efecto disuasorio deseado y por ende lograr obediencia de los revoltosos, no supongan daño permanente en los mismos. Muestra de lo antes dicho se nota, en la mayoría de los países que respetan la vida humana, en que los efectivos policiales antimotines nunca van armados con armas de fuego sino con armas de impacto como bastones (macanas), balines de goma o sal roca. También llevan consigo elementos que garanticen la seguridad del agente como escudos, cascos y prendas a prueba de balas, armas punzantes y a veces retardantes ante los efectos del fuego. Desde hace tiempo también se utilizan químicos para la dispersión de las personas debido a sus efectos debilitantes, como gases lacrimógenos o aerosoles de pimienta, que causan escozor en ojos y piel. Elementos aparentemente menos dañinos como el agua a presión, disparada desde tanquetas preparadas al efecto, también se utilizan para dispersar multitudes. Pero aunque sean armas mucho menos letales que las de fuego, tienen efectos no deseados que pueden ser mortales en personas alérgicas o con predisposiciones de salud. Noli me tangere Siempre que haya un contacto físico entre personas en combate o una interacción con elementos químicos existe la posibilidad de daño permanente o muerte de una de las partes, por lo que las fuerzas del orden han tratado de utilizar armas que no impliquen ese riesgo. A continuación comparamos las dos que consideramos tienen mayor potencial disuasorio y menor posibilidad de causar daños permanentes. Dispositivo Acústico de Largo Alcance (LRAD) Como su nombre lo indica el propósito de esta arma es la emisión de ondas sonoras focalizadas que resulten dolorosas y así provoquen la dispersión de manifestantes; es capaz de emitir sonido en la respetable cifra de 151 decibeles a un metro de distancia. Para que tengamos una idea, los 140 dB las ondas son semejantes al sonido de un coche de Fórmula 1 y marca el umbral de dolor, y los 142dB son los mayores registrados para un estadio a plena capacidad. Lo interesante es que el sonido puede ser focalizado de manera que no afecte a las personas que no estén participando en el desorden. Otro uso es para la transmisión de mensajes vocales a grandes distancias. Aparte de aplicaciones militares, este dispositivo se ha utilizado con éxito por departamentos de policía en varios países y en barcos que se han visto bajo ataques de piratas somalíes, por lo que es una alternativa más que viable para la dispersión de multitudes sin necesidad de contacto físico. Sistema de Denegación Activa (ADS) Es un arma de energía dirigida que dispara un haz de energía de 95 GHz; funciona igual que un horno de microondas y tiene como efecto la excitación de las moléculas de agua y grasa en la piel, lo cual causa el calentamiento de la misma con la correspondiente molestia para el afectado. La diferencia con el microondas reside en que por ser menores la frecuencia y el ancho de banda solo afecta las capas superiores de la piel con absorción a partir de los 0,4 mm. El efecto de “rayo calorífico” aumenta según el tiempo de exposición, aunque en estudios realizados, en 0,1% de las exposiciones solo se han observado ampollas de diminuto tamaño. Los expuestos a este dispositivo alcanzan el umbral de dolor a los tres segundos, que se torna insoportable a los cinco segundos. No se han observado efectos nocivos en la vista, órganos reproductivos o cáncer en pruebas con animales. Derecho vs. deber Cuando chocan el derecho a protestar y el deber de mantener el orden, no importa cuáles dispositivos se utilicen; existe siempre la posibilidad de daños materiales y, lo peor, pérdidas humanas. Hasta que no se erradiquen las razones para protestar, como la injusticia, la corrupción y el autoritarismo, las protestas violentas no desaparecerán. Es nuestra opinión que el arma no letal por excelencia es la libre exposición de las ideas respetando los derechos y deberes de los participantes en este barco en que todos andamos y que se llama sociedad. Milton Fernández Ing. de Sistemas de Información

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Los cambios actuales están produciendo tendencias de gran impacto en un futuro mundo digital, gracias al surgimiento de la cuarta revolución industrial, la cual empuja un cambio a servicios totalmente digitales, una abundancia y ubicuidad de nuevas tecnologías que sirven tanto como facilitadores como disruptores de nuestras vidas.

Aunque la Revolución Industrial se produjo hace unos 200 años, es un período en el tiempo que dejó un impacto profundo en cómo vivían las personas y la forma en que operaban los negocios. Esto catalizó un proceso que implica un cambio constante: inició con las máquinas a vapor (steam) y la energía hidráulica (primera revolución o revolución industrial); luego continuó con la producción masiva, las líneas de montaje y la electricidad (segunda revolución o revolución tecnológica); el cambio de la tecnología electrónica mecánica y analógica a la electrónica digital, con la adopción y la proliferación de computadoras digitales y el mantenimiento de registros digitales que continúa hasta nuestros días (tercera revolución, revolución digital o era de la información).

Desde 2011 el término “cuarta revolución” empezó a utilizarse. En 2013 algunos catedráticos comenzaron a establecer teorías, pero toma fuerza -y popularidad- en el año 2015 cuando el profesor Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial publica un libro titulado La cuarta revolución industrial, en el que describe las diferencias con las tres anteriores, que más bien se caracterizaron por los avances tecnológicos. Dicha revolución implica una serie de nuevas tecnologías que están fusionando los mundos físico, digital y biológico, afectando a todas las disciplinas, economías e industrias, e incluso ideas desafiantes sobre lo que significa ser humano.

Una revolución exponencial invisible que puede aplastarte

Como su evolución es exponencial, es evidente que sus efectos son disruptivos, es decir, lo nuevo sustituirá por completo a lo actual al dejarlo obsoleto. La clave de la transformación digital en la cuarta revolución industrial no tiene que ver con la tecnología per se, sino con la manera en que nos vamos poniendo de acuerdo para aplicar dicha tecnología, para entonces realizar los cambios sociales, económicos y hasta políticos necesarios.

La transformación digital es invisible, intangible y difícil de entender para el “ciudadano de a pie”; el cambio durante la primera revolución industrial fue tangible y evidente: la electricidad podía encender una bombilla y desde entonces sus aplicaciones han sido múltiples. Cada día más las piezas que componen nuestro entorno se van digitalizando, el síntoma común de este milenio es la resistencia al cambio. Cuando observamos el ámbito de las empresas, la situación se acentúa; algunos negocios son amenazados por empresas virtuales, continúan siendo empresas físicas que no pueden competir y fuerzan a su personal hacia un cambio que no gestaron ni planificaron con antelación.

Por ejemplo, durante el Foro Económico Mundial del año pasado, se comentó que las máquinas inteligentes pronto serán capaces de reemplazar todo tipo de trabajadores, desde contadores hasta conductores de entrega y agentes de bienes raíces. Según una estimación publicada en The Guardian, el 47% de los empleos en Estados Unidos está en riesgo por la automatización.

Hay que abandonar el pensamiento tradicional

Para avanzar se necesita que los líderes empresariales trabajen activamente para expandir su pensamiento fuera -y muy lejos- de lo que se ha hecho, para incluir ideas y sistemas que nunca se han considerado. No depende solo del CTO o del CIO, los líderes empresariales deben comenzar a cuestionar todo, desde el replanteamiento de sus estrategias y modelos de negocio hasta descubrir las inversiones adecuadas en capacitación y las inversiones potencialmente disruptivas en I+D. Visualice la transformación digital como una cadena de sucesos correcta dentro de las organizaciones que proporciona la agilidad necesaria para responder al constante cambio tecnológico global.

Un cambio transversal

El enfoque hacia la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, en inglés) pretende preparar a los individuos más que crear elefantes blancos tecnológicos que acentúan aun más la brecha digital. El conocimiento en STEM es una brecha que debemos abordar lo antes posible. Si pensamos en un modelo físico aún, tenemos que entender que en los países del primer mundo la reducción de los empleos gracias a la automatización de la fuerza laboral -a través de robots- es una amenaza latente. Para avanzar en términos de la transformación digital debemos entender que la tecnología es transversal. Rellenar las empresas, ayuntamientos y países con gadgets y herramientas no es la solución. No se puede impresionar al mundo con elementos transversales…, no se engañe.

“Los ecosistemas digitales serán muy diferentes en la próxima década”, según el Dr. Hyunmi Yang, Chief Strategy Officer de la GSMA. “El papel de las telefónicas será aún más importante para este resultado. Todos en la industria tecnológica deben seguir abrazando sus instintos cooperativos y competitivos a la vez”, afirma. Es evidente que la evolución no espera a nadie: debemos ser lo suficientemente audaces como para aprovechar nuevas oportunidades, y lo suficientemente flexibles como para cambiar con frecuencia. Este es el corazón de la transformación hacia el negocio digital.

 

Arturo López Valerio
Emprendedor Tecnológico
Fundador de múltiples empresas digitales