Anita González Sigler
lunaparche@gmail.com • ig: @anitagsigler
República Dominicana se halla ante un punto de inflexión en su modelo de desarrollo. Tras décadas de éxito bajo el esquema de sol y playa, surge la Asociación Dominicana de Turismo Deportivo (ADOTURD), una entidad que busca transformar el potencial atlético en un activo financiero de alta precisión. Su fundador y presidente, Yerik Pérez, concibe esta iniciativa como una pieza estratégica para complementar el posicionamiento turístico que ya distingue al país. Esta labor se añade al esfuerzo consistente que los sectores público y privado han consolidado durante años.
Una respuesta técnica a la fragmentación
La génesis de ADOTURD no responde a la improvisación. Pérez explica que el punto de partida fue la identificación de activos de clase mundial —hotelería, conectividad aérea e infraestructura— que carecían de una articulación intencional. La asociación nace con el fin de «ordenar, conectar y escalar los esfuerzos existentes a través de una plataforma de coordinación técnica». El objetivo es maximizar el impacto de las fortalezas nacionales y atraer inversiones que consoliden el liderazgo del país en un nicho de alto valor agregado.
Respecto a la realidad del mercado, el directivo precisa que, según ONU Turismo, el turismo deportivo representa cerca del 10% del gasto turístico global. En el contexto dominicano, las encuestas sitúan este interés en apenas un 2%. Pérez no ve este dato como una limitación estructural, sino un «indicador de oportunidades». Sostiene que, más que obstáculos, lo que ha existido es una «oportunidad de mayor articulación y estructuración del deporte como producto turístico».
La estrategia de ADOTURD se centra en sumar y complementar. «No buscamos inventar nada nuevo, sino potenciar lo que ya funciona: conectando los eventos con la oferta hotelera, transformando casos de éxito en modelos replicables y proyectando una narrativa país», afirma Pérez.
Sello ADOTURD
Lograr que entidades como la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM), la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores) y el Comité Olímpico coincidan en una misma agenda constituye el reto más ambicioso de la organización. Pérez destaca que ADOTURD sirve como un «punto de convergencia donde la experiencia del deporte, la capacidad del sector turístico, el acompañamiento del sector financiero y la visión institucional se alinean bajo una misma hoja de ruta». La asociación no compite con los actores establecidos; por el contrario, los fortalece al asegurar que los esfuerzos individuales respondan a una visión común, escalable y con una medición rigurosa del impacto económico.
Para garantizar esta excelencia, la organización impulsa el Sello ADOTURD. Este distintivo de calidad se asienta sobre pilares irrenunciables, entre ellos la experiencia integral del evento, el rigor operativo y la sostenibilidad. Pérez define este sello como «una herramienta de acompañamiento y mejora continua, que permite elevar la calidad del turismo deportivo en el país y fortalecer el posicionamiento de República Dominicana como un destino confiable».
Marco legal y expansión territorial

Desde su trayectoria en procesos regulatorios dentro de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB), Pérez comprende que el capital requiere certidumbre. ADOTURD no promueve reformas radicales, sino «mejoras específicas que permitan que los complejos deportivos de alto rendimiento y las academias internacionales encuentren en el país un entorno aún más competitivo». El plan incluye la optimización de procesos administrativos y el «afinamiento de los incentivos existentes para que los esquemas ya vigentes se adapten de forma precisa a proyectos de turismo deportivo».
En cuanto a la geografía del éxito, el directivo identifica un «gran salto» en la descentralización. Provincias como Pedernales y Miches poseen condiciones excepcionales para deportes de naturaleza y resistencia, mientras que Cabarete se afianza en el surf y kitesurf. Asimismo, destaca el impacto de las academias internacionales que atraen a familias por periodos prolongados. La meta es, para Pérez, que el país se convierta en un lugar donde «el deporte sea un motor permanente de desarrollo territorial y posicionamiento internacional».
Hub de Talentos: hacia la especialización de la hospitalidad
La ambición de ADOTURD no se limita a la infraestructura; alcanza también la profesionalización del recurso humano. Pérez reconoce que, si bien la hospitalidad dominicana es un activo reconocido a escala internacional y una de las principales ventajas competitivas del país, el servicio al deporte de élite exige un paso más allá. Según el directivo, la atención a atletas de alto rendimiento y delegaciones profesionales requiere «capacidades especializadas que superan el servicio tradicional».

TRES PILARES FUNDAMENTALES DEL HUB DE TALENTOS
Gestión de delegaciones y protocolos deportivos: se busca que el personal comprenda las dinámicas operativas, culturales y logísticas de equipos profesionales para ofrecer una atención personalizada y eficiente.
Logística y operación de sedes: una capacitación enfocada en la coordinación técnica de las instalaciones y en la ejecución de eventos internacionales con altos niveles de precisión.
Bienestar y privacidad del atleta: la aplicación de estándares internacionales que aseguren entornos adecuados no solo para la competencia, sino para la recuperación y el descanso absoluto de los deportistas.
Bajo esta premisa, la asociación impulsa el Hub de Talentos y una serie de programas académicos diseñados para «especializar, estandarizar y certificar la calidez natural del servicio local». Pérez aclara que la meta no es reinventar la hospitalidad dominicana, sino «potenciarla con formación técnica» para alinearla con las exigencias del deporte de clase mundial.
Con este ecosistema académico, ADOTURD aspira a convertir la vocación de servicio del talento dominicano en una capacidad técnica de alto nivel. Pérez enfatiza el objetivo primordial: asegurar que, cuando un equipo de élite elija a República Dominicana, encuentre no solo una infraestructura atractiva, sino también un capital humano «preparado para responder a las exigencias del deporte internacional».
DE CERCA

Como conocedor de nuestra geografía, ¿qué tres lugares de República Dominicana le recomendaría a un viajero que busca descubrir el país por primera vez?
Me gusta recomendar lugares que muestran la diversidad real del país. En cuanto a playa: Punta Cana, Las Terrenas, Miches, Pedernales, Bayahíbe, Cabarete y su entorno natural. Por otro lado, Constanza y Jarabacoa, por su clima y paisajes únicos.
Ha estado ligado a la alta gerencia deportiva por décadas. ¿Cuáles son sus deportes favoritos para practicar en suelo dominicano y qué localidad considera que ofrece las mejores condiciones?
En lo personal, disfruto mucho ver a Rodrigo, mi hijo, jugar fútbol y acompañarlo en su proceso. Participar y vivir eventos formativos de alto nivel como la Barça Las Américas Cup o el MIC permite entender de primera mano el valor del deporte como experiencia familiar, formativa y turística. Esos torneos muestran cómo el fútbol, bien estructurado, no solo desarrolla talento, sino que activa destinos, genera convivencia y deja un impacto positivo en las comunidades.
Entre la consultoría estratégica y la dirección de ADOTURD, ¿cómo disfruta Yerik Pérez su tiempo libre? ¿Cuáles son esos pasatiempos que le permiten desconectar?
Disfruto mucho el tiempo en familia, que para mí es esencial. También procuro hacer deporte de forma regular, no solo por salud, sino porque me ayuda a despejar la mente y a mantener disciplina y enfoque. Además, valoro los espacios tranquilos para leer, reflexionar y pensar con calma. Ese equilibrio entre familia, actividad física y pausa es lo que me permite recargar energías y mantener la perspectiva necesaria para el trabajo institucional y estratégico que realizo.






