ADRIAN R. MORALES
EDITOR DE CONTENIDO Revista Bohío
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En Las Terrenas, en Samaná, donde el mar despierta con una luz que solo pertenece a este rincón del Caribe, surge Donoma: un resort que no llega para repetir fórmulas, sino para escribir su propia historia. La primera impresión que tuvo Eduardo Perezmoreno, gerente general de Donoma Las Terrenas Beach Resort & Spa, Autograph Collection, marcó la ruta de todo el proyecto: “Desde mi primera visita entendí que no era un hotel más. Es una propiedad con una arquitectura que respira autenticidad y una calidad capaz de competir con marcas de lujo de nivel global”.
Esa certeza se convirtió en propósito: transformar ese potencial en un referente del nuevo lujo dominicano. Con más de dos décadas de trayectoria en marcas como W Hotels, Sheraton, Westin y Marriott, Perezmoreno, hotelero mexicano, asumió la dirección del proyecto con una visión bien delineada: construir una propuesta de lujo contemporáneo que dialogara con la identidad del destino.
Un resort con identidad propia
Aunque Donoma forma parte de Autograph Collection, su personalidad reclama independencia. “Donoma no intenta parecerse a nada más; tiene una personalidad propia muy marcada”, afirma el gerente. La apuesta estética prioriza materiales locales —madera, piedra y fibras— y acentos contemporáneos que dialogan con la costa. “Queríamos que el hotel se sintiera parte del paisaje, no un elemento impuesto. El huésped debe sentir Las Terrenas en cada detalle”, explica Perezmoreno.
La búsqueda de autenticidad atraviesa el diseño, la narrativa emocional y la operación. El proyecto evita la estandarización y busca, en cambio, ofrecer una experiencia que respete la identidad local, como puntualiza el gerente: “Es un hotel que se integra de manera natural al destino: tiene todos los servicios y la calidad de un producto de alto nivel, pero sin imponerse ni alterar el carácter del lugar; más bien lo celebra con su autenticidad”.
El enfoque responde a la formación multicultural y a la experiencia acumulada del directivo en aperturas y reposicionamientos, donde siempre ha privilegiado la conexión entre cultura local y hospitalidad.
Talento local, sostenibilidad y comunidad
La relación con la comunidad aparece como eje estratégico. Casi el 90 % de los asociados proviene de Las Terrenas. Para Perezmoreno eso representa más que una cifra; es una política deliberada. “No solo generamos empleo; invertimos en capacitación, crecimiento profesional y en crear oportunidades reales dentro de la hotelería”, asegura.
El proyecto incorpora formación continua y planes de desarrollo que buscan profesionalizar talento local sin sacrificar su esencia cultural, una práctica que el ejecutivo ha impulsado en distintas propiedades de su carrera.
La sostenibilidad se materializa en prácticas concretas: consumo responsable de agua y energía, sistemas de tratamiento, manejo de residuos, reducción drástica de plásticos y prioridad para productoras y productores locales. Además, Donoma participa en programas de limpieza costera y en acciones para mitigar la erosión de la playa. “Si queremos que Donoma trascienda, tiene que crecer de la mano del destino, no a costa de él”, subraya el gerente.

Apertura con criterio operativo
La experiencia del ejecutivo en hoteles lifestyle y resorts de lujo sirvió como mapa para la preapertura de Donoma. Su paso por proyectos de alto estándar —desde conversiones de marca hasta reposicionamientos completos— fue clave para estructurar los procesos iniciales del resort.
La estrategia incluyó formar un equipo con criterio desde el día uno y establecer procesos y estándares claros. “Una operación sólida no aparece por arte de magia. Se planifica, se diseña. En especial en un proyecto tan particular como Donoma, donde todo es nuevo y se está definiendo en tiempo real, la consistencia operativa es clave”, afirma.
Anticipar puntos críticos fue otra lección aplicada desde la gerencia: “Siempre habrá imprevistos, pero cuando conoces los puntos críticos puedes adelantarte. Eso hace toda la diferencia para que el hotel arranque con bases firmes y no simplemente en un abrir por abrir”.
Experiencia de huésped y narrativa culinaria
El resort ofrece villas privadas, espacios familiares, servicio de mayordomía, chefs dedicados y un spa orientado al bienestar integral. Pese a esa diversidad de servicios, la propuesta de experiencia evita encasillar al huésped: “Bienestar significa que cada huésped se vaya mejor que como llegó. Para algunos es entrenar; para otros es comerse una hamburguesa con una cerveza mirando el atardecer”, señala Perezmoreno.
La cocina de Donoma se concibe como una narración del territorio. Con una filosofía basada en productos locales, pesca responsable y técnicas contemporáneas, la intención es ofrecer una experiencia honesta y profunda del destino. “Queremos que el huésped pruebe Las Terrenas de verdad, no una versión diluida o estandarizada”, puntualiza el gerente.

Público objetivo y posicionamiento regional
Perezmoreno define con precisión el perfil del visitante: “El huésped que buscamos es ese viajero individualista, el coleccionista de experiencias. Es alguien que valora la autenticidad, los detalles y los lugares con carácter propio”. Donoma pretende atraer a un turismo que ya no persigue volumen, sino autenticidad, diseño y propósito: “Aquí no somos Punta Cana, no buscamos volumen ni megaresorts todo incluido; aquí el valor está en la exclusividad natural, en el ritmo del destino y en la calidad de vida que ofrece”.
Con esa estrategia, Donoma aspira a situarse en la conversación regional sobre lujo boutique. “Mi intención siempre ha sido posicionarlo como un referente del nuevo lujo dominicano”, expresa, convencido de que Las Terrenas puede consolidarse como el destino emergente más interesante del país.
El “Autograph Moment”, un ritual al atardecer, resume esa visión: “No es un show ni un discurso: es un espacio de agradecimiento, de pausa y de renovación. Lo más bonito es que este ritual no es impuesto; cada persona lo vive a su manera”, sostiene.

Cultura interna y liderazgo inclusivo
La multiculturalidad en la dirección —chileno, español, mexicano, peruano y dominicano en el comité ejecutivo— aporta una mirada amplia que se complementa con el talento local. Para un gerente con amplia experiencia en gestión de equipos multiculturales, esta diversidad no es una coincidencia, sino una estrategia operativa.
“La cultura no se impone, se escucha”, resume el gerente. El objetivo permanece claro: servicio cercano, anticipatorio y con sentido humano. “No queremos amenidades genéricas ni gestos automáticos; queremos detalles con intención, cosas que el huésped realmente disfrute y valore”.
Perezmoreno concluye con una invitación que no deja lugar a dudas: “Donoma no es un resort más, ni Las Terrenas es un destino más. Aquí encuentras un Caribe distinto: auténtico, íntimo, lleno de naturaleza y con una energía muy especial que no se vive en los polos turísticos tradicionales”.
Donoma ofrece diseño con alma, gastronomía honesta y experiencias pensadas para ese viajero que busca autenticidad y exclusividad sin artificios en República Dominicana.






