En el “bucket list” de todo viajero hay un destino que no puede faltar: Dubái. Nada de extrañar si tenemos en cuenta los atractivos de esta joven ciudad del golfo Pérsico en la que impera el lujo y el consumo de alta gama. La sorprendente capital del emirato árabe del mismo nombre es una urbe multicultural donde no existe espacio para el aburrimiento.

El frenético despegar de Dubái se hizo notar desde comienzos de este siglo. Pasó de ser una ciudad subdesarrollada y de calles polvorientas a una metrópoli casi futurista en la que parece que predomina la filosofía de “mientras más grande, mejor”. De ahí que figure en el libro Guiness de los récords por poseer el edificio más alto del mundo (el Burj Khalifa, de 830 metros) y el centro comercial más grande del mundo por área total (Dubai Mall, con 1.124.000 m2). Y como si esto no bastara, ya está en construcción la torre Dubai Creek Harbour, que una vez terminada heredará el título de rascacielos más alto del planeta.

Atrás quedó aquella imagen de poblado del desierto de Arabia. El emirato es hoy referencia para el comercio internacional, los negocios financieros globales, la tecnología de punta, el turismo, la aviación y las telecomunicaciones. El descubrimiento de grandes yacimientos de petróleo en los sesenta permitió al sheikh Rashid bin Said Al Maktoum convertir un poblado de recolectores de perlas en una floreciente metrópoli con un indetenible desarrollo urbanístico.

Al llegar a Dubái quedaremos anonadados ante las infraestructuras más modernas, así que mirémoslas bien durante nuestra visita, pues con el acelerado crecimiento del paisaje urbano con megaconstrucciones que desafían la gravedad, puede que la ciudad sea irreconocible en una década. Desde hace unos años el emirato está enfrascado en los preparativos de la Expo 2020, un evento de proporciones descomunales que espera dar la bienvenida a 25 millones de visitantes entre el 20 de octubre de 2020 y el 10 de abril de 2021.

El edificio más alto

Como mencionaba, el famoso Burj Khalifa, ubicado en el distrito del Downtown, es el edificio más alto del mundo. Es el sitio de encuentro para el entretenimiento de locales y turistas, pues en esa área se encuentran, además, las espectaculares fuentes danzantes y el centro comercial más grande del orbe, Dubai Mall.

No podemos irnos de Dubái sin subirnos a un vertiginoso ascensor para contemplar las vistas de la ciudad desde uno los observatorios de la torre, que cuenta con dos, uno en el piso 124 y otro en el 148 (considerado el observatorio más alto del mundo). El rascacielos, que también alberga el hotel Armani en sus primeras 39 plantas, apartamentos de lujo hasta el piso 123 y oficinas hasta su cima en la planta 163, ostenta otros récords, como tener la piscina, la mezquita y el restaurante más altos del mundo. Este último, el At.Mosphere Burj Khalifa, es un mimo para los sentidos por sus delicias gastronómicas y por hacernos sentir que estamos cenando entre las nubes.

El hotel más lujoso

Además de ser uno de los hoteles más altos del mundo –con 321 metros–, el Burj Al Arab Jumeirah es el más lujoso por ser el único de categoría siete estrellas. Entre las características que lo hacen tan especial están el hecho de haber sido construido en su propia isla artificial (a 280 metros de la costa) y contar solo con suites (la más pequeña mide 175 m2). En la flota que conforma el servicio de transfer del hotel figuran vehículos de las marcas BMW y Rolls Royce, y hasta un helicóptero privado.

Para admirar su construcción en forma de vela, sus fuentes, tiendas y su extraordinario lobby es preciso ser huésped o tener reservación en algunos de sus afamados restaurantes o bares. Puede optar por un paquete de los que oferta el Sky Bar, en el piso 27 –con alucinantes vistas de la ciudad y del golfo Pérsico– o por la cocina de autor del restaurante Al Mahara, que se encuentra en el sótano, bajo el mar, y cuyo chef, el británico Nathan Outlaw, posee dos estrellas Michelin.

Paraíso de islas artificiales

Si un lugar del planeta es campeón en islas artificiales de lujo, ese es Dubái. Uno de sus ambiciosos diseños se llama precisamente “The World” (El mundo), un mapamundi compuesto por islotes privados cuyos precios fluctuaban entre 7 millones y 45 millones de dólares. En 2008, luego de que solo 9 islas comenzaran a operar, el proyecto sufrió los embates de la crisis económica y de la erosión causada por la naturaleza (cada islote perdió entre 10 y 40 cm). Pero a partir de 2012 se retomó su explotación, con la inauguración del resort The Island y desde entonces varios proyectos están en plano o en construcción.

La que nos dejará con la boca abierta es una de las imágenes más icónicas de Dubái, la isla artificial más grande del mundo, The Palm Jumeirah, con su inconfundible forma de palmera de dátil. Esta zona residencial alberga unos 60 hoteles de lujo, 5.000 villas residenciales, 5.000 apartamentos, marinas, restaurantes, supermercados, instalaciones deportivas, cines y parques temáticos acuáticos, entre otras amenidades. En el rompeolas que corona la palmera se encuentra el lujoso hotel Atlantis, que cuenta con el parque acuático más grande de Oriente Medio, Aquaventure Water Park (no es preciso ser huésped para acceder a él).

Aventura, compras y mucho más…

En Dubái el desierto está apenas salir de la ciudad. Variados paquetes de excursiones proponen, para los amantes de la adrenalina, travesías en 4×4 por las dunas a toda velocidad y la práctica de sandboarding, además de paseos en camellos y comidas tradicionales en cabañas típicas en las que es posible pernoctar. Otra de las actividades de los safaris es un show de cetrería con halcones.

Dubai Mall, con sus más de 1.200 tiendas, es un destino en sí mismo para ir de compras y divertirnos al máximo. Cuenta con una gran cascada interior, restaurantes, un acuario y una pista de patinaje sobre hielo; en pocas palabras, el “mall” perfecto para unas vacaciones en familia. Y como los centros comerciales son cosa seria en esta ciudad, otro que no se queda atrás es el Mall of the Emirates (MoE), de estilo más tradicional y elegante, y con una atracción imperdible, Ski Dubai, una pista de esquí con capacidad para 1.500 esquiadores.

Más lejos del bullicio de estas “catedrales de las compras”, se encuentran los zocos, los tradicionales mercados donde se puede regatear hasta encontrar un precio justo. No le defraudará probar suerte en los zocos del oro, de la perfumería, de las especias y en el Zoco Madinat, perfecto para adquirir suvenires artesanales. En este último viva la experiencia de trasladarse por los canales en abra –embarcación tradicional– hasta uno de los hoteles vecinos, pasando por majestuosos jardines.

 

Theresa Sullivan
Gerente General GESTUR