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El espíritu de economía

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PRIMERA PARTE

Virtudes Cívicas

Una de las principales virtudes cívicas que todos deben conocer y practicar, indispensables para llegar a ser un buen ciudadano, son las siguientes:

6—El espíritu de economía.—

Al mismo tiempo que debemos ser factores de producción, debemos ser económicos, sin llegar a la tacañería. El dinero vale por el buen uso que hagamos de él. Siempre debe realizar una función social, en beneficio de la colectividad. No vale nada cuando es atesorado para satisfacer caprichos o excesos personales egoístas. Sólo debemos gastar en lo indispensable, sin vivir ostentosamente, ni malgastar en superfluidades. Quien trata de vivir vanidosamente, no importándosele el alto costo de lo que consume, se convierte en un manirroto que no tiene empacho en obtener, lo que su vida le exige, de una manera deshonesta, para satisfacer sus caprichos.

 Se come para vivir, para sostenerse, pero no se vive para comer, ni para insultar a los demás con un lujo innecesario. Debemos pensar y recordar que en el mundo hay muchas personas hambrientas, desnudas y sin albergue, que debemos ayudar a socorrer con lo que nos sobra, y no malgastarlo en vanidades. Por eso la comida debe ser frugal y de viandas alimenticias, sin recargar el estómago con suculentas comidas y costosas bebidas, que perjudican la salud y la economía familiar. La ropa debe ser apropiada para el clima, pero de telas sencillas y duraderas.

 Las casas deben ser cómodas, pero sin lujos innecesarios. La persona económica siempre guarda algo para los momentos de apuro.

 En caso de una necesidad imprevista, no tenemos que recurrir a otros, exponiéndonos a la vergüenza de ser desairados. La economía es la base de la riqueza. Un pueblo compuesto por ciudadanos trabajadores y económicos no está expuesto a ser humillado, ni a recibir mandatos e imposiciones de otros pueblos más ricos, o los que recurramos en solicitud de préstamos y ayuda.