Por Adrian R. Morales
IG: adrian_r_morales | ADRIAN.EDITOR@GMAIL.COM
El sector aeroportuario de República Dominicana atraviesa un momento decisivo para su consolidación regional. Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (Aerodom) ha trazado un plan estratégico para el próximo trienio que busca no solo incrementar el tráfico de pasajeros, sino elevar la calidad de la experiencia bajo estándares internacionales. Alexandra Malvezin, Chief Commercial Officer de la empresa, detalla cómo la organización gestiona este crecimiento apoyada en la filosofía positive mobility de su casa matriz, Vinci Airports, que prioriza la eficiencia operacional y el desarrollo económico de las comunidades locales.
La visión comercial para los próximos tres años es ambiciosa: robustecer la red de destinos. El equipo trabaja en una doble vía que implica captar nuevos operadores y, al mismo tiempo, asegurar que las conexiones actuales perduren en el tiempo. «Nuestra estrategia comercial se centra en seguir ampliando la conectividad, atraer nuevas aerolíneas y fortalecer las rutas ya establecidas», afirma Malvezin. La ejecutiva agrega que el objetivo es «avanzar con una red más robusta, aeropuertos más eficientes y una experiencia de viaje más fluida».
El análisis detrás de cada nueva ruta
La apertura de un vuelo hacia Santo Domingo, Puerto Plata o Samaná no es fruto de la improvisación. Detrás de cada conexión existe un estudio exhaustivo que cruza múltiples variables. El equipo comercial evalúa la viabilidad con base en el interés real de las aerolíneas y la competitividad de cada mercado frente a otros destinos.
Malvezin explica que el proceso contempla factores determinantes como «la madurez del destino, la estacionalidad, la capacidad hotelera y las oportunidades de nicho», y cita ejemplos específicos como los viajes para visitar a familiares y amigos (VFR), el turismo de lujo y los mercados emergentes. La prioridad recae sobre las operaciones que generan un retorno tangible: «Vemos qué rutas pueden aportar más valor al país y al ecosistema turístico».
En este contexto regional, Aerodom posiciona sus aeropuertos destacando la ubicación estratégica, una infraestructura en crecimiento y un entorno regulatorio estable. La directiva señala que esta combinación permite promover a República Dominicana como un destino confiable, con una demanda sólida que resulta atractiva tanto para aerolíneas tradicionales como para modelos de bajo costo y de largo radio, factores que refuerzan su ventaja competitiva frente a otros hubs del Caribe.
Para lograr que las aerolíneas apuesten por el país, Aerodom despliega una batería de incentivos. Estos mecanismos incluyen bonificaciones por nueva ruta y programas de mercadeo cooperativo. Sin embargo, Malvezin subraya que lo más efectivo son los acuerdos a largo plazo que brindan seguridad a las líneas aéreas: «La clave es ofrecer un marco predecible, competitivo y transparente».

Infraestructura y capacidad operativa
El aumento en la llegada de visitantes exige instalaciones acordes con la demanda. Por ello, la construcción y mejora de las terminales es un eje central de la gestión actual, con el foco puesto en la capital del país. Según Malvezin, los proyectos de expansión se ejecutan con inversiones propias de la empresa y el respaldo financiero de Vinci Airports, en estricto cumplimiento del contrato de concesión.
«La ampliación de infraestructura es una prioridad clara, sobre todo en Santo Domingo, donde estamos preparando la nueva terminal para responder al crecimiento del tráfico», asegura la directora comercial de Aerodom. El propósito de estas obras es elevar la capacidad, la calidad y la eficiencia del servicio aeroportuario.
En paralelo al hardware de los aeropuertos, el software o experiencia digital también evoluciona. Tras la introducción de mejoras como el pago digital en los estacionamientos, la mirada está puesta en la automatización total de procesos. «El siguiente paso es seguir automatizando procesos clave: más opciones de autoservicio, herramientas que permitan una interacción más ágil en el terminal y sistemas que faciliten la movilidad», indica la CCO, y añade que buscan integrar plataformas para unificar la información y ofrecer una experiencia personalizada.

Coordinación sectorial y medición de impacto
Aerodom entiende que la conectividad aérea es un motor de la economía. Por esa razón, la medición del éxito va más allá del número de pasajeros; se analiza el impacto directo en la actividad turística y la economía regional. El equipo cruza datos de llegadas y ocupación hotelera con estadísticas de empleo local y demanda inducida. «Así podemos saber no solo cuántos pasajeros llegan, sino qué tan transformador es cada vuelo para la economía del destino», puntualiza.
Esta visión integral requiere una colaboración estrecha con los sectores público y privado. La empresa mantiene mesas de trabajo con el Ministerio de Turismo, cadenas hoteleras y turoperadores. A través de comités de ruta y planes de promoción conjunta se aseguran de que la oferta de asientos coincida con la capacidad del destino en tierra. «La meta es que cada vuelo se traduzca en visitantes reales y en mayor dinamismo para la economía local», sostiene Malvezin.
Sostenibilidad y resiliencia ante el futuro
El compromiso ambiental de Aerodom es firme y tiene una fecha en el horizonte: 2050, año fijado para alcanzar las cero emisiones netas. Para lograrlo, la empresa ejecuta acciones concretas en sus terminales. «Estamos avanzando en varias líneas: ampliar nuestros sistemas solares, seguir migrando a iluminación 100 % LED, reducir el consumo de agua, electrificar flotas y mejorar la gestión de residuos», detalla la ejecutiva. Además, promueven la movilidad eléctrica dentro de los recintos aeroportuarios.
En cuanto a la operación diaria, la gestión se apoya en el monitoreo constante de indicadores clave (KPI) como tarifas promedio, costos operativos y puntualidad. Este rigor analítico se complementa con las lecciones aprendidas durante la crisis sanitaria global de hace cinco años. «La pandemia nos enseñó el valor de tener planes flexibles y buena coordinación con las autoridades», reflexiona Malvezin. Hoy la empresa trabaja con múltiples escenarios y protocolos ágiles, e integra la resiliencia como parte de su cultura operativa.
Para 2026 la proyección es optimista: más rutas, mayor eficiencia y una operación sostenible. «República Dominicana seguirá siendo un pilar clave dentro de la red de VINCI Airports, aportando crecimiento y oportunidades en el Caribe», asegura su directora comercial.

El lado humano: una mirada desde Europa al Caribe
Más allá de las cifras y las estrategias corporativas, la llegada de Alexandra Malvezin al país supuso un cambio de vida y una inmersión cultural. Natural de Francia, comenta que su primer contacto con la isla ocurrió semanas antes de su mudanza definitiva, un viaje exploratorio que dejó una huella inmediata.
«Mi primera impresión fue muy positiva, ya que me sorprendió profundamente el sentido de la hospitalidad que caracteriza a cada dominicano», recuerda. Esa calidez humana disipó el estrés natural que conlleva trasladar a la familia a un nuevo entorno y les brindó la tranquilidad de saber que se sentirían bien recibidos.
Al comparar su experiencia laboral previa en Europa —donde desarrolló gran parte de su carrera, incluidos siete años en Aéroports de Lyon— con su actualidad en el Caribe, Malvezin destaca el dinamismo del mercado local. «La principal diferencia con Europa es la cantidad de oportunidades que aquí se presentan y que pueden transformarse en verdaderos éxitos», explica. Para ella, en República Dominicana «todo parece posible y alcanzable» para crear valor en la cadena turística.
En el ámbito personal, la ejecutiva se confiesa inspirada por la actitud de la gente frente a las dificultades. «Me inspira la energía positiva y el sentido de comunidad del pueblo dominicano, su capacidad de resiliencia y su alegría inclusofrente a los desafíos», expresa. Considera que esa actitud es un motor para trabajar con pasión y optimismo.
A la hora de recomendar rincones del país a un visitante que acaba de descubrir el destino, Malvezin sugiere salir de los complejos hoteleros y explorar la autenticidad local. Sus tres imperdibles: la zona de Las Galeras, con sitios impresionantes como Cabo Cabrón y playa Frontón; San José de Ocoa, por su café y entorno montañoso auténtico; y el Parque Nacional Los Haitises en Samaná, al que describe como «un lugar mágico por su naturaleza, sus manglares y sus formaciones rocosas únicas».






