La 46ª edición de la Feria Internacional de Turismo (FITUR) 2026 situó, una vez más, a República Dominicana en el epicentro de la inversión extranjera. Más allá de los pabellones de Ifema, el pulso real de esta actividad económica se sintió en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. Allí, el Banco Popular Dominicano congregó a 450 líderes en una cena de gala que trascendió lo social para convertirse en una declaración de principios: el turismo del país caribeño ya no solo vende playas, sino una robusta infraestructura digital y una identidad cultural innegociable.
El evento, que transformó los 2,800 metros cuadrados del emblemático recinto madrileño en un jardín de framboyanes, sirvió de escenario para analizar el salto cualitativo de la media isla. Bajo una cúpula de dos mil cristales, la entidad financiera reafirmó su posición como el principal soporte económico del sector. Esta confianza se tradujo en cifras contundentes al cierre de la jornada: el banco acompañó las negociaciones de 36 proyectos que suponen una inversión total estimada en 6,200 millones de dólares, un respaldo que consolidó su trayectoria de más de tres décadas de apoyo especializado.
La apuesta por el salto de gigante
El momento central de la noche superó el protocolo. El Popular presentó su más reciente obra institucional, titulada Un salto de gigante. El viaje hacia una sociedad digital. Este libro actuó como un registro técnico sobre la evolución del ecosistema tecnológico dominicano. La publicación aborda pilares críticos para el inversor moderno como la inteligencia artificial aplicada a la gestión de destinos, la ciberseguridad como garantía de confianza para el capital extranjero y la inclusión financiera.
Christopher Paniagua, presidente ejecutivo de la entidad, subrayó que este despliegue tecnológico buscó consolidar al país como un destino moderno y confiable. Este enfoque hacia la modernidad tuvo una respuesta inmediata en los mercados; la demanda de crédito durante la feria superó las expectativas iniciales, pues los financiamientos previstos en 1,300 millones de dólares escalaron hasta los 3,100 millones de dólares al término de la cita en Madrid. De estas propuestas, el 90 % de los recursos tuvo como destino el sector hotelero, mientras que el resto se dirigió a fortalecer la oferta complementaria.



Diversificación y desarrollo social
El ministro de Turismo, David Collado, se unió al reconocimiento de la banca como aliado fundamental. En un discurso que apeló a la determinación del pueblo dominicano, Collado destacó la capacidad del país para superar desafíos globales. El respaldo financiero a estos planes tendrá un efecto directo en la infraestructura nacional, con la construcción y remodelación de unas 14,000 habitaciones. En el plano laboral la puesta en marcha de estas iniciativas generará cerca de 13,000 empleos directos y otros 39,000 puestos de trabajo indirectos, lo que representa un impulso vital para la economía de las comunidades receptoras.
Un cambio relevante que se percibió en esta edición fue la desconcentración geográfica de los capitales. Aunque la región este conservó el 60 % de los proyectos, las zonas del norte y del suroeste agruparon el 40% de las inversiones de forma conjunta. Esta tendencia busca reforzar la diversidad de la oferta dominicana a través de la promoción de la cultura, la gastronomía y los paisajes de montaña. Luis E. Espínola, vicepresidente ejecutivo senior de Negocios Nacionales e Internacionales, destacó que la sinergia entre el Ministerio de Turismo y el sector privado fue clave para posicionar al país como un destino líder y atraer inversionistas con visión de largo plazo.






Sinfonía de identidad y negocios
El cierre de la noche apeló a la economía creativa. Bajo el concepto «Sinfonía: Naturaleza y Ritmo», el merengue tomó una dimensión académica y elegante. El maestro José Antonio Molina, al piano y la dirección, junto a la fuerza interpretativa de Maridalia Hernández, elevaron los ritmos populares a una categoría sinfónica que cautivó a los principales directivos del sector hotelero mundial.
Entre los asistentes figuraron nombres propios que decidieron el rumbo del turismo global, como Sabina Fluxá de Iberostar, Gabriel Escarrer de Meliá, Frank Rainieri y Frank Elías Rainieri de Grupo Puntacana, Abel Matutes de Palladium y Encarna Piñero de Grupo Piñero.
La intensa agenda de la entidad, que incluyó más de 54 encuentros institucionales y de negocios liderados por el equipo directivo y las filiales AFI Popular, AFP Popular y Servicios Digitales Popular, confirmó que la cita en Cibeles fue el espacio donde se terminaron de perfilar los proyectos que definirán la oferta de los próximos años.
En definitiva, la gala en FITUR 2026 no fue un simple evento social, sino la confirmación de que República Dominicana entendió el juego de la modernidad: un país que florece a través de la tecnología, pero que se mantiene fiel a su ritmo y a su gente.









