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Dr. Héctor Sánchez: «El HOMS es un hospital activo, vanguardista y seguro»

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Dr. Héctor Sánchez:
Dr. Héctor Sánchez: "El HOMS es un hospital activo, vanguardista y seguro"
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Por Adrian R. Morales

Editor de contenido de Bohío
adrian.editor@gmail.com

Inaugurado en 2008, el Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS) es un hospital general, de carácter privado, ubicado en Santiago de los Caballeros. Ofrece todos los servicios médicos y servicios estratégicos de alta complejidad y tecnología, como el Centro de Cirugía Robótica, único en República Dominicana y el Caribe, y el centro cardiovascular que realiza desde estudios y consultas básicas de cardiología hasta las cirugías cardiovasculares más complejas.

También incluye el Centro de Cáncer HOMS, el centro de cáncer privado más grande y de los más completos y modernos del país, y un Centro de Hemodiálisis privado, el más grande de su tipo en el territorio nacional, con capacidad para 60 pacientes por ciclo (unos 180 ciclos de hemodiálisis tienen lugar cada día).

Otra de las áreas es la unidad de endoscopia y vías digestivas –tal vez la más completa de República Dominicana–, que realiza endoscopias, colonoscopías, Pill Cam, estudio de motilidad esofágica, pH-metría, colangiopancreatografía endoscópica, ecoendoscopia, fibroscan, además de una unidad de patología.

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El complejo también cuenta con unas 250 habitaciones para internamiento, 22 quirófanos, 2 salas de emergencia y 4 unidades de intensivos especializadas. “Se trata de un hospital general en República Dominicana con estándares internacionales que se equipara a los de Estados Unidos, Canadá o Europa”, señala el Dr. Héctor Sánchez Navarro, subdirector general del HOMS y director del Instituto Bariátrico y Digestivo Meta Íntegra. Con él tuvimos la oportunidad de conocer este magnífico complejo mucho más a fondo.

¿Cómo ha estado funcionando el HOMS en estos meses de pandemia?

Desde finales de febrero el hospital se ha organizado gracias a la ambientación y la dirección del director general, el Dr. Rafael Sánchez Español, y un servidor, junto al gerente general, el Lic. Sergio Blasco, quienes en coordinación con la cúpula directiva y la dirección médica conformaron el “Team COVID”, compuesto, entre otros, por médicos especialistas de medicina interna, intensivo, infectología, neumología, endocrinología, neurología y cardiología.

Dividimos el complejo en dos: un hospital norte y otro sur. El hospital sur lo dedicamos única y exclusivamente para COVID-19, y el ala norte para medicina general y situaciones de salud convencionales. Esto le valió al HOMS la certificación de Hospital Seguro.

Cuando los demás hospitales y clínicas del país estaban iniciando la aplicación de protocolos, ya nosotros estábamos en un nivel de madurez con el objetivo principal de ser un hospital seguro tanto para la población como para nuestros médicos, enfermeras y demás colaboradores.

Durante ocho meses el hospital estuvo sin un caso de COVID-19 en sus empleados y hasta la fecha no hay un solo caso de contagio entre los miembros del equipo médico dedicado al manejo directo de la enfermedad. Desde un principio seguimos los protocolos médicos de la Organización Mundial de la Salud y contribuimos con el Ministerio de Salud Pública a conformar los protocolos de manejo.

¿Cuáles fueron los criterios con los que se concibió el HOMS?

Su gestor y creador, el Dr. Sánchez Español, concibió la idea en 1995 y años antes de empezar a ejecutarla, ya había viajado a un sinnúmero de países y ciudades en busca de ideas para un hospital con criterios de acreditación internacional; es decir, que nuestro hospital desde sus cimientos y su diseño ha sido concebido siguiendo patrones, sobre todo la respetada acreditación de la Joint Commission International.Por esa razón el HOMS es un hospital distinto.

Basta con ver sus áreas y su distribución, el tamaño de sus pasillos, la iluminación, el tamaño de las habitaciones, la calidad del equipo y, en especial, la inversión que se hace cada año en la reeducación y mejoría asistencial de los enfermeros, personal de soporte médico, personal administrativo y los colaboradores en general.

Es un hospital sumamente activo, una empresa muy compleja a la que hay que dedicarle el 100 % cada día. Ese concepto de hospital vanguardista, gracias a la visión del Dr. Sánchez, ha hecho que hoy tengamos un hospital seguro en todos los sentidos.

¿Cómo llegan los pacientes de escasos ingresos a beneficiarse del complejo?

El hospital ha sido la piedra angular que le faltaba al sistema de salud dominicano, al insertarse en el mismo momento más o menos en el que empezó a correr la Ley de Seguridad Social, la cual habla sobre la democratización del acceso a la salud de calidad en República Dominicana.

Hoy en día quienes poseen un carné, ya sea de plan básico, complementario o seguros internacionales, llenan este hospital y le dan vida, pero también los pacientes sin seguro médico, los de escasos recursos.

La Fundación HOMS para la Solidaridad Humana, nacida con el hospital, ha atendido a más de 2.400 pacientes en menos de 9 años; y no de cualquier cosa, de enfermedades y condiciones complejas, como cirugías de columna, prótesis de cadera y rodilla, cirugías oncológicas, cirugías para cáncer de mama, para obesidad, además de labio leporino, tratamientos y estudios especiales.

La Fundación HOMS sigue estando ahí para esa población de limitados recursos. También, como parte de nuestra responsabilidad social, lleva a cabo cada año campañas de concientización y educación en salud en la comunidad.

ALTO SENTIDO DEL ALTRUISMO Y PASIÓN POR LA MEDICINA

¿Dónde nació? ¿Qué recuerda con más cariño de su infancia?

Nací en Santiago en 1984. Tengo gratos recuerdos de mis padres: mi madre Brígida Navarro que es gastroenteróloga, tremenda profesional, y mi papá, el Dr. Rafael Sánchez Español, un ejemplo a seguir, para mí el cirujano más grande que he conocido y una persona trascendental, tanto para mí como persona, individuo e hijo, como para el país y el sector salud.

Recuerdo que en mi infancia en mi casa se hablaba de medicina. Mis padres nos contaban cómo había sido su día, de los pacientes en común y del trabajo. Por difusión simple se me pegó el cariño y la curiosidad por la salud y la medicina. Las primeras veces que entré a un quirófano fue con mi papá.

Todos los sábados iba con él desde La Moraleja y un poquito más lejos de Villa Olga. Salíamos a las 7:40 a. m. de casa y nos íbamos caminando hasta la Clínica Corominas a pasar visita. Por el camino comíamos frutas de los buhoneros en la calle y después de pasar visita nos parábamos en el parque de Los Chachaces a limpiarnos los zapatos; al mediodía mi mamá nos pasaba a buscar y almorzábamos en familia. Son cosas que me marcaron en mi niñez.

¿Entonces era de esperar que se inclinara por las ciencias médicas?

Ya lo dice el refrán: “Hijo de gato caza ratones”. Pero también creo que viene por el alto sentido de altruismo, el deseo de ayudar al prójimo, la necesidad de dar e identificarme con el más necesitado; y qué mejor manera de hacerlo que ayudando a mejorar la salud de alguien. Era de esperar que de tanto verlo y aprenderlo de mis padres se hiciera parte de mi personalidad.

¿Siempre tuvo claro que sería cirujano?

Me gustaba mucho la neumología, la oftalmología y la gastroenterología, pero siempre tenía claro que yo iba a ser cirujano. Eso lo tenía clarísimo desde antes de entrar a la universidad.

¿Qué le complace más de la cirugía laparoscópica?

Me hice cirujano general laparoscópico después de un fellowship en Valencia en 2015, en cirugía mínimamente invasiva avanzada. Un año después me fui a Chile a hacer cirugía mínimamente invasiva más avanzada y sobre todo cirugías robóticas.

También hice un fellowship en cirugía de obesidad, dígase bariátrica y metabólica. Me fascina la cirugía laparoscópica y robótica, procedimientos en los que el paciente obeso es el más beneficiado.

Pero también hace cirugía digestiva general…

Exacto, y cirugía para el reflujo gastroesofágico por hernia hiatal gigante, cirugía de acalasia de esófago, cirugía oncológica digestiva de colón, estómago, esófago, páncreas, cirugía general convencional abierta y mínimamente invasiva como hernia. Pero lo que más disfruto es la cirugía mínimamente invasiva, sobre todo del tracto alimentario superior que es esófago y estómago; y por supuesto, la cirugía bariátrica y metabólica para tratamiento de la obesidad y la diabetes.