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Gigantesco futuro para la ciencia de lo pequeño

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Desde 1959, la nanotecnología ha navegado fluidamente entre las numerosas áreas de la ciencia y la tecnología, desde la Ingeniería hasta la Medicina donde promete enormes avances en los años venidero.

¿Puede usted imaginar un átomo? Le doy una pista: 125 millones de átomos caben en el punto y seguido al final de esta oración y les queda espacio para bailar. De hecho, de acuerdo con National Geographic, cada célula de nuestro cuerpo contiene cien veces más átomos que la cantidad de estrellas en la Vía Láctea. Precisamente, para comprender la escala “nano” de lo más pequeño, hay que deambular por esas regiones subatómicas ya que la medida ‘nano’ se refiere a la milmillonésima parte de un metro; es decir, si ponemos cinco átomos en fila conformarán un nanómetro y la nanotecnología es la ciencia que maneja toda la producción entre 5 a 100 átomos.

 

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Desde que el popular físico Richard Feynman, dictara aquella famosa charla en 1959 titulada, “Hay bastante espacio en el fondo” (Plenty of Room at the Bottom), los hitos dentro de la nanotecnología no se han detenido. Especialmente luego de que se inventara el microscopio electrónico de túnel (Scanning Tunneling Microscope, STM) en 1981, un dispositivo que ha permitido observar este nanomundo y hacer ingeniería con los más extraños materiales; como los flexibles nanotubos de carbono.

Precisamente, el descubrimiento de los nanotubos en 1991 aceleró el progreso en esta rama científica y permitió la aparición del primer laboratorio de nanotecnología en el mundo construido al año siguiente en Estados Unidos. Los nanotubos son los bloques de construcción por excelencia en la escala ‘nano’ pues poseen cualidades realmente espectaculares en términos de fortaleza, densidad en la corriente eléctrica y en la conductividad térmica. El uso de estos nanotubos de carbono permitió el surgimiento de las pantallas y los paneles planos, los almacenamientos de hidrógeno en las construcciones y la próxima generación de semiconductores.

Más aún, ya tenemos portales lógicos en nuestras computadoras que están hechos enteramente con estos nanotubos y hasta el ex presidente George Bush firmó el primer tratado de nanotecnología en 2003, debido a la importancia de esta ciencia en la economía de cualquier país. Ciertamente, las implicaciones de estas nuevas tecnologías son gigantescas y sectores políticos en el mundo están lanzándose de cabeza para atrapar un poco del subatómico pastel. “La nanotecnología se enfoca en manipular arreglos entre átomos para formar nanosistemas con propiedades físicas, químicas y biológicas que son sencillamente únicas. Es un campo que se encuentra en la intersección de la Química, la Física, la Biología, la Computación y la Ingeniería. La nanotecnología nos impulsa hacia innovaciones en todas las ciencias pero también presenta beneficios para la construcción, la electrónica, la forma en que nos suplimos de energía y en otros muchos sectores. El asunto es manejar soluciones nuevas basadas en manipulaciones en una escala atómica y molecular”, explica Sangeeta Bhatia, profesor de Ingeniería eléctrica en el Instituto Tecnológico de Massachussets, MIT.

Poseer la forma de manipular aparatos de estas dimensiones nos provee con un arma impresionante para cualquier rama de la ciencia; una de ellas, que nos compete directamente a los humanos, es la Medicina. La nanotecnología ofrece una herramienta de incalculable valor en esta área ya que nos entrega aparatos a una escala tan pequeña que es posible lanzarlos dentro del cuerpo para que realicen trabajos que hasta ahora los medicamentos modernos no han conseguido. De hecho, ya muchos se refieren a estas actividades científicas como nanomedicina.

Este tipo de técnica permite producir drogas, a través del uso de ‘nanorods’, que sean programables y puedan viajar por el torrente sanguíneo sin problemas. La meta es programar aparatos producidos por la nanotecnología para que lleven los medicamentos a lugares inaccesibles y dificultosos, como el cerebro, y que vayan programados para erradicar la enfermedad.

Es indiscutible que la nanotecnología se presenta hoy como una de las ciencias que más promete en el futuro cercano. Los avances que se vienen desarrollando en el mundo de lo más pequeño nos hablan de un futuro donde robots en miniatura se encargarán de viajar por nuestros cuerpos, programados para buscar, atrapar y erradicar cualquier enfermedad que nos achaque, sin efectos secundarios para el paciente; civilizaciones con computadoras capaces de pensar casi tan rápido como la velocidad de la luz y edificios con una arquitectura capaz de cambiar automáticamente gracias a estos interesantes, manipulables y flexibles nanotubos de carbono; ciertamente, son avances que ya son vistos en ciudades como Dubai.

De hecho, el futuro cercano y lejano de las economías y tecnologías de los estados del mundo dependerá considerablemente de si invierten o no en esta área de la ciencia.