Por Adrian R. Morales
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República Dominicana lidera la recepción de visitantes en la región, pero el crecimiento del sector exige una diversificación hacia nichos de alto perfil. En este escenario, el turismo académico y científico emerge como un segmento con potencial estratégico. El Congreso Caribeño de Investigación Educativa (CCIE), bajo la coordinación de la Dirección de Investigación del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU), constituye un referente que trasciende las aulas e incide en la dinámica del turismo de reuniones (MICE).

Andrea Paz, vicerrectora de Investigación y Posgrado de ISFODOSU

Bajo una nueva visión institucional, el CCIE adoptó, a partir de 2025, una periodicidad bienal. Esta decisión busca fortalecer la calidad y madurez de los trabajos. «Establecer una frecuencia bienal nos permite planificar con mayor rigor, elevar la calidad del congreso y ofrecer a los investigadores el tiempo necesario para desarrollar proyectos más sólidos y maduros», explica Vladimir Figueroa, director de Investigación de ISFODOSU, director de la Revista Caribeña de Investigación Educativa (RECIE) y coordinador general del CCIE. Para la institución este encuentro representa un proyecto emblemático que busca construir una cultura de investigación bajo estándares internacionales.


Radiografía de un encuentro de alcance iberoamericano

La magnitud del evento se refleja en su capacidad de convocatoria. En su edición más reciente, celebrada en Punta Cana, el comité científico aprobó 254 ponencias, distribuidas en diez ejes temáticos. El congreso reunió a unas 400 personas con una notable representatividad internacional. De los trabajos registrados, 119 procedieron de países como España, Colombia, México, Chile y Perú. El encuentro integró a más de 20 instituciones de prestigio, entre las que destacan las universidades colombianas de Cartagena y de Antioquia, junto a la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

Esta afluencia de profesionales dinamiza la economía local y genera un valor diferencial por medio del intercambio intelectual. «El turismo académico genera oportunidades que trascienden el evento: nuevas redes, proyectos y colaboraciones internacionales», puntualiza Figueroa. No obstante, advierte que la geografía dominicana presenta matices específicos en sus zonas idóneas. Respecto a la región este, indica que «en Bávaro–Punta Cana existen hoteles con centros de convenciones adecuados, aunque la oferta cultural es más limitada».

El contraste lo marca la capital, que posee una vasta riqueza histórica y múltiples espacios para encuentros, «aunque puede resultar menos atractivo para algunos visitantes extranjeros», señala el director. Como alternativa en ascenso, resalta el papel de Santiago, ciudad que crece en infraestructura y destaca por su oferta cultural y su tranquilidad. Este diagnóstico permite entender que el éxito del segmento MICE en el país depende de la capacidad de equilibrar la logística técnica con la experiencia cultural del viajero.

Vladimir Figueroa enfatiza que el Congreso Caribeño de Investigación Educativa (CCIE) persigue un doble propósito: el aprendizaje y el disfrute del asistente. Bajo esta premisa, el académico asume el rol de embajador de la marca país cuando regresa a su institución de origen.


El reto de la percepción y la sostenibilidad académica

Uno de los principales desafíos para el posicionamiento dominicano como destino de pensamiento crítico es la percepción en el extranjero. Diversos académicos, en especial los de origen europeo, asocian enclaves como Punta Cana con el ocio de forma exclusiva. «Muchos colegas europeos se sorprenden al saber que asistirán a un congreso educativo en Punta Cana. No obstante, quienes se animan a participar descubren una experiencia académica y cultural enriquecedora que supera sus expectativas», afirma el coordinador del congreso.

El impacto del CCIE se extiende también al ámbito editorial. Algunos de los trabajos de mayor relevancia son invitados para su publicación en la Revista RECIE. Tras una rigurosa revisión por pares ciegos, estas investigaciones se publican en repositorios de alcance mundial, lo que sitúa el nombre del país en la producción científica global. Al cierre de cada edición el legado es la confirmación de la capacidad organizativa nacional: «Demuestra que en República Dominicana es posible organizar un congreso académico sobre educación con estándares internacionales y con una calidad técnica comparable a la de eventos realizados en otras regiones del mundo».

Vladimir Figueroa, director de Investigación de ISFODOSU.

El éxito del congreso refuerza la misión de ISFODOSU al funcionar como una plataforma de proyección institucional que genera confianza en la academia internacional. Según Figueroa, aunque el evento se dirige a profesionales, el impacto alcanza a los estudiantes de forma indirecta: los docentes del Instituto acceden a un espacio de debate de alto nivel y publican sus hallazgos, lo que deriva en una mejora de la práctica pedagógica en las aulas.


Experiencia y proyección del destino

Estar al frente de un evento de esta envergadura es un reto que Figueroa asume con el objetivo de proyectar a ISFODOSU como un referente de prestigio. «Deseo que nuestros docentes se sientan orgullosos de pertenecer a la institución», expresa. Para los investigadores extranjeros que visitan el país, el director recomienda aprovechar la riqueza del entorno dominicano; destaca la reserva ecológica Ojos Indígenas y el Lago Azul como paradas obligatorias para quienes buscan serenidad. Asimismo, sugiere el buceo en Cabeza de Toro o una cena en Matsunaga, experiencias que permiten conocer la calidad de la cadena de servicios local.


DE CERCA

Docente de ISFODOSU desde 2015, Vladimir Figueroa es doctor en Educación y magíster en Calidad y Mejora de la Educación por la Universidad Autónoma de Madrid. Posee especialidades en Mediación de Conflictos por la Universidad Complutense de Madrid y en Docencia por la Universidad Pontificia de Comillas, además de ser licenciado en Educación por la Universidad Católica Santo Domingo. Su trayectoria investigativa se centra en eficacia escolar, eficacia docente y dirección escolar, áreas sobre las cuales ha publicado diversos artículos científicos. Es miembro de la Red Iberoamericana de Investigación para el desarrollo de la Identidad Profesional Docente y se desempeña como coordinador general de SciELO República Dominicana.