Andrés Pichardo Rosenberg, presidente de Casa de Campo

Por Adrian R. Morales
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Pocos campos de golf en el mundo ostentan una reputación tan legendaria como Teeth of the Dog. Ubicado en el corazón del emblemático Casa de Campo Resort & Villas, en La Romana, República Dominicana, este trazado de 18 hoyos, concebido por el genio de Pete Dye, ha sido durante más de medio siglo un punto de peregrinación para la élite del golf. Sin embargo, el paso del tiempo y, sobre todo, la exposición al implacable ambiente marino —sal, brisa y erosión— hicieron inevitable una intervención a gran escala. En este proceso histórico de renovación destaca un gesto íntimo que conecta el campo con su creador: en el hoyo 8 reposa parte de las cenizas de Dye, bajo una placa conmemorativa que simboliza su legado perdurable.

Casa de Campo decidió someter el que considera su principal activo patrimonial a una restauración completa que supera los US$15 millones. No se trató de una tarea de mantenimiento, sino de una intervención estructural con la misión de devolverle a Teeth of the Dog su condición prístina e incorporar la vanguardia agronómica sin alterar el alma de su diseño. La magnitud del proyecto fue posible gracias al respaldo del Consejo de Directores del Central Romana Corporation, cuyo aval permitió ejecutar una obra de esta complejidad técnica.

Andrés Pichardo Rosenberg, presidente de Casa de Campo, enfatiza que la magnitud de la obra se justifica por el valor histórico y competitivo del campo. La decisión de acometer una intervención integral, en lugar de un mero mantenimiento, fue impulsada por la necesidad de mitigar un riesgo inminente. Pichardo lo explica sin ambages: «Teeth of the Dog no es solo otro campo, es una obra maestra de Pete Dye y un activo patrimonial del resort y del país. El riesgo era perder detalles de diseño, aumentar costos a futuro por reparaciones parciales continuas y ver deteriorada la reputación internacional del trazado. Por eso optamos por una ejecución planificada para asegurar su legado».

Preservar la esencia del maestro

El eje de esta restauración es la fidelidad a la visión original de Pete Dye. El mandato otorgado a Jerry Pate Design, firma liderada por el campeón del U.S. Open 1976 y reconocida por preservar el legado de Dye, fue claro: preservar la esencia y las líneas históricas del campo e implementar mejoras constructivas y agronómicas modernas para aumentar su vida útil y jugabilidad. Este enfoque incluyó la restauración completa de greens y drenajes, así como la revitalización de 70 tees, la recuperación de 127 bunkers y la incorporación de nuevos caminos de carritos en los 18 hoyos.

Honrar al legendario diseñador implica conservar la estrategia del juego: los contornos de greens, los ángulos que obligan a una planificación meticulosa de cada tiro y los elementos icónicos que hacen inconfundible al campo. Los planos originales y los estudios topográficos fueron la guía maestra para recrear esos contornos que se habían suavizado o erosionado. «Restauramos la forma original utilizando mejores materiales y procesos; no reinterpretamos el diseño», sostiene Pichardo, y asegura que se logró el equilibrio entre el clasicismo del diseño y la exigencia de la jugabilidad contemporánea.

El proyecto, cuyos resultados son visibles desde la reapertura del campo a principios de diciembre de 2025, fue minucioso con los elementos distintivos, como los «durmientes» y la famosa «Heaven 7», como se conoce a la secuencia de hoyos costeros. La restauración incluyó el refuerzo de toda la línea costera, una labor dirigida por Costasur para garantizar la resiliencia del diseño ante la erosión. Gracias a esta aproximación, se preservó el mismo desafío estratégico original, a la vez que se garantiza una condición de juego inmejorable.

Tecnología y sostenibilidad costera

La elección del césped fue un componente clave, dada la hostilidad del ambiente marino. La resiembra completa se realizó con Dynasty Paspalum (Pure Dynasty / seeded seashore paspalum), un material de vanguardia conocido por su robustez técnica. A ello se sumó la implementación de sand-capping en los fairways para mejorar la percolación y la respuesta del campo ante eventos climáticos extremos.

Según el equipo técnico, este césped es el más apropiado para entornos costeros debido a su alta tolerancia a la salinidad, su excelente capacidad de recuperación al desgaste y sus menores requerimientos de nitrógeno. Esto contrarresta de manera efectiva el daño que la brisa marina y la salinidad han infligido al trazado a lo largo de las décadas.

El cambio ya es palpable para el golfista. Al tacto, el Dynasty Paspalum ofrece una superficie más compacta y consistente en fairways y greens, lo cual favorece una respuesta más predecible bajo el golpe. A la vista, el contraste se acentúa con la remodelación de bunkers y la implementación de arena blanca, que no solo añade definición estética, sino que mejora la experiencia del golpe.

La restauración fue más allá del césped. El proyecto incorporó sistemas de riego más eficientes e inteligentes, sensores de humedad, mapeo digital y drenajes modernizados. Todo orientado a una mayor resiliencia climática y a una menor huella operativa, con el fin de alinear la competitividad del campo con prácticas de conservación modernas. Loable fue la labor de Costasur Dominicana, con Juan Velázquez a la cabeza, mientras que la parte operacional estuvo a cargo del ingeniero Eusebio Núñez Malena y del director de Golf del resort, Robert Birtel.

Retorno estratégico e impacto local

La inversión de US$15 millones es una jugada estratégica que sobrepasa lo estético y se traduce en un incremento notable en reservas de golf de lujo, lo cual recupera la inversión a mediano plazo mediante mayores tarifas y ocupación. Este movimiento sitúa a Casa de Campo como un referente mundial en la preservación de campos icónicos. «Refuerza nuestro posicionamiento como destino que no solo opera campos de primer nivel, sino que los protege activamente para futuras generaciones, un mensaje poderoso para mercados internacionales. Además, nos proyecta como un destino que invierte en turismo de alto valor», afirma Pichardo. El liderazgo del resort volvió a verse reconocido en 2025-2026, cuando GOLF Magazine / Golf.com destacó, una vez más, a Teeth of the Dog en su ranking «Top 100 Courses in the World», y publicaciones como Golf Digest y Top100GolfCourses.com lo mantienen dentro de posiciones privilegiadas a escala global.

Durante el tiempo que Teeth of the Dog permaneció cerrado Casa de Campo promovió sus otras «joyas alternativas»: Dye Fore, que ofrece una experiencia espectacular de acantilados y vistas impresionantes del río Chavón, ideal para quienes buscan un tiro creativo y un paisaje imponente, y The Links, un diseño más tradicional con colinas y «approaches» exigentes, perfecto para el golfista que disfruta de la estrategia clásica y el control de bola.

En cuanto a eventos, el resort fue sede del Latin America Amateur Championship (LAAC) en el pasado y en 2025 se anunció la creación de la LAAC Academy en las instalaciones. Un campo renovado de esta magnitud se posiciona como candidato natural para recibir futuros eventos LAAC o similares.

Para el presidente de Casa de Campo, el sentimiento que ahora experimenta el golfista al pisar el fairway de Teeth of the Dog se resume en «asombro renovado», pues se mantiene la misma mística de siempre, con una condición de juego y una belleza que hablan tanto del pasado como del futuro.