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La Cultura está de boca en boca

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La gastronomía, según el Diccionario de la Real Academia Española, es “el arte de preparar una buena comida”. Teniendo como pretexto esa definición y el nombramiento de Santo Domingo como Capital Americana de la Cultura 2010 (CAC), surge el Primer Circuito Gastronómico de Santo Domingo.

Organizado por la Asociación Dominicana de Restaurantes (ADERES), filial de ASONAHORES, el circuito culinario presenta cifras que nos dejarán con la boca abierta: dura cinco meses, participan 34 establecimientos, entre 100 y 200 nuevos platos se presentan cada mes, y más de 2,000. Mesas están a disposición de los comensales. En conversación con Augusto Sánchez, presidente de ADERES, conocimos los detalles del importante evento y confirmamos porqué la oferta gastronómica de la capital dominicana resalta las raíces de nuestra excelente cocina local y nos coloca entre las mejores del Caribe.

Bohío Internacional: ¿Por qué el lema «La Cultura está de Boca en Boca»?

Augusto Sánchez: Para la organización y concretización de este emblemático proyecto, eminentemente gastronómico y cultural, contratamos a una agencia publicitaria a fin de que nos presentara ideas sobre la línea mercadológica. Luego de recibir varias propuestas, vimos que “La Cultura está de Boca en Boca” encajaba muy bien en cuanto a imagen publicitaria se refiere. Se adaptaba a lo que queríamos generar: poder unir, en una sola frase o idea, arte, cultura y gastronomía.

BI: ¿Por qué no surgió antes esta iniciativa? ¿Por qué esperar a recibir la distinción de Capital Americana de la Cultura?

AS: Hasta Eclesiastés nos dice que “todo llega a su debido tiempo”. Ahora era el momento. No puedo dejar de señalar que fue la atinada y susodicha declaratoria de la CAC la gran excusa, la gran razón para hacer que el proyecto se haya convertido en una realidad. Por primera vez en la historia culinaria del país 34 restaurantes nos hemos puesto un sombrero común y nos hemos propuesto llevar a feliz término, durante cinco largos meses y con un tema diferente en cada uno de ellos, esta titánica labor. Si no fuera por la declaratoria de la ciudad de Santo Domingo, probablemente no hubiéramos tenido ‘circuito’, pues no hubiera sido posible contar con el apoyo, sobre todo económico, de los ministerios de Cultura y de Turismo, sumado al respaldo de prestigiosas empresas privadas, como El Catador, Presidente, Banco del Progreso con su tarjeta de crédito American Express, Mercasid e Induveca y Omaha Gourmet.

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BI: Entonces podríamos decir que este ha sido el mejor momento.

AS: Quizás sea ahora el mejor de los tiempos para realizar este programa gastronómico, ahora que se siente una baja en las ventas y en el comercio en general, ahora que termina el año y llega una suave brisa para mover “los chelitos”. De seguro podremos establecer nuevas visiones de cocinar, crear, hacer sinergias mutuas, establecer las bases de una nueva cocina dominicana. Quizás sea este el mejor de los momentos y sea ésta la mejor de las excusas para mañana volver a sembrar, para retomar el tema pero con más bases.

BI: En los últimos dos años hemos visto en la capital un auge de festivales gastronómicos dedicados a disímiles países: Perú, México, Brasil, España, Chile… ¿Qué importancia le concede a estos eventos que también revelan que Santo Domingo es un destino de variada gastronomía?

AS: Coincido contigo en que a Santo Domingo vamos a tener que ponerla en el mapa y en las agendas de visitas de los extranjeros como destino cuasi obligado por esa razón que mencionaste, por ser un destino de variada oferta gastronómica. Y la gastronomía de una región, un país o una ciudad no deja de ser de sus mejores activos fijos. Si te pones a pensar, cuando viajamos al exterior, lo que más grabado nos queda en el recuerdo son las experiencias vividas al visitar museos y restaurantes. Sobre la importancia de estos eventos, la primera de las razones es que la gastronomía también ha roto fronteras, debido a que se ha globalizado por igual. Es vital promover y dar a conocer otras culturas, en este caso a través de la gastronomía, para permitir la transculturización de las diversas corrientes, formas y estilos de cocinar. Y una última razón, a mi modo de ver, es la necesidad de generar ventas. La mayoría de estos eventos se hacen y organizan en hoteles para el bien de los mismos. ¿Conviene este tipo de eventos en una ciudad cosmopolita como la nuestra, que tiene tantas otras ofertas en múltiples restaurantes? Sí. Es una forma de manifestar las tradiciones culinarias de otros países. Por culpa de España, si es que la tiene, nos inscribimos en el concierto mundial de países descendientes de su cocina. Perú, Brasil, Chile y México no hicieron otra cosa que no fuera adaptar el pasado precolombino a lo colombino. Nosotros, sin muchas tradiciones, estamos haciendo acopio de estas experiencias, y fusionando, pero más que nada, rescatando valores gastronómicos, sabores, colores, aromas y cultura de cada una de ellas. Esto permite enriquecer nuestra oferta.

BI: ¿Qué espera que suceda luego de esos cinco meses que dura el Circuito?

AS: Primero, haber quedado vivos y hacer acopio de tan buena experiencia. Quizás sea un documento o un libro que recoja en detalles todo lo que se vaya suscitando durante esos 150 días. Segundo, haber fortalecido en lo más posible las estructuras de una Asociación pujante, de muchos retos y compromisos, no sólo con los propios miembros, sino con la sociedad en la que ADERES está inmersa. Y por último, y es aquí donde está “el concón” del asunto, haber logrado que nuestra cocina local, nuestra oferta culinaria, salga consolidada, que los comensales hayan salido satisfechos, y por ende, aparezca el referente de una nueva cocina.

BI: ¿Cómo sale fortalecida la cocina criolla?

AS: Ya se viene consolidando desde mediados del siglo pasado. Ahora se está adaptando y creciendo. Seguro, con el “Primer circuito gastronómico” la cocina criolla quedará fortalecida porque la conocerán fuera del país. Querrán conocernos, más allá de venir a ver si el sol por estos lados quema de verdad, más allá del placer de estar entre hamacas, palmeras y piña colada. Además de todo eso que vendemos a los turistas, estamos seguros de que podemos exportar nuestra historia, nuestra extraordinaria cultura, gentileza, amabilidad y alegría, pero sobre todo, vamos a ofrecer nuestra muy buena cocina para que se puedan deleitar plenamente.