El turismo dominicano crece a un ritmo que exige precisión, orden y una comprensión clara del entorno institucional. Detrás de cada nuevo hotel, de cada estructura que modifica el horizonte costero, existe un trabajo jurídico que define el éxito del proyecto mucho antes de que inicie la construcción. Durante veinticinco años, Michel Abreu Abogados ha ocupado ese espacio silencioso, decisivo y poco visible para el público general, pero esencial para los desarrolladores.

La firma surgió con una idea que, con el tiempo, se convirtió en filosofía de trabajo. Su socio fundador lo expresa sin rodeos: «En turismo, el cliente necesita claridad y serenidad para avanzar». Esa premisa explica por qué su práctica privilegia la cercanía con el desarrollador, el análisis constante del contexto y la intervención directa del socio en los puntos críticos. «No hemos perdido la atención senior directa; es lo que nos permitió manejar proyectos complejos en los principales destinos del país», afirma Michel Abreu.

Un sector que requiere criterio y una lectura fina del entorno

El turismo se consolidó como eje central de la firma porque este sector exige una mezcla que no todas las prácticas jurídicas han logrado desarrollar: rigor técnico y comprensión profunda de la realidad dominicana. Abreu lo define así: «El turismo impulsa al país y exige una práctica que combine técnica jurídica con una lectura fina de la realidad». La experiencia acumulada les permitió evitar la improvisación y anticipar riesgos.

Esa capacidad de anticipación se vuelve decisiva en procesos que, aunque parezcan administrativos, sostienen el avance del proyecto. En el centro de ese ecosistema aparece el Consejo de Fomento Turístico (CONFOTUR), el régimen legal que otorga incentivos fiscales a este tipo de proyecto. Su funcionamiento demanda orden, documentación precisa y decisiones oportunas. Abreu lo resume desde su vasta experiencia: «CONFOTUR es provechoso siempre que haya orden y anticipación en la estructuración y desarrollo del proyecto desde el punto de vista legal».

El conocimiento de cómo operan las instituciones, saber qué esperan en cada etapa y cuáles son los puntos que suelen generar fricción se convierten en ventaja real. Esa lectura institucional permite que el cliente avance sin sobresaltos. La firma procura que el desarrollador concentre su energía en el proyecto, no en la burocracia.

Juan Carlos Abreu, abogado asociado

Decisiones oportunas en momentos sensibles

En estas dos décadas y media, la firma estuvo presente en proyectos ubicados en todos los destinos importantes de República Dominicana. Los retos han sido diversos, pero Abreu encuentra un patrón común: la necesidad de acompañar de forma cercana y oportuna. «En los momentos críticos, el cliente sintió que había un equipo senior que pensaba con él y que resolvía con tranquilidad», señala.

Ese acompañamiento se sostiene en un modo de trabajo que evita la dispersión. El socio define el rumbo, ofrece criterio y establece etapas claras. «Trabajar por hitos nos permite mantener orden, transparencia y un ritmo claro de avance», explica. Esa estructura reduce el margen de error y fortalece la confianza.

El acompañamiento a proyectos hoteleros en temas de permisos y estructuración revela constancia y profundidad de trabajo. «No se trata de una cifra sobre cantidad de habitaciones, sino de lo que hay detrás: relaciones duraderas, procesos ordenados y una práctica que sabe leer el pulso institucional del sector», puntualiza. Cada habitación representa una decisión del desarrollador de confiar en la firma para avanzar con seguridad, y ese elemento resume mejor que cualquier número la solidez de la práctica.

Michel Abreu, socio fundador Michel Abreu Abogados

Acuerdos claros y visión de largo plazo

El turismo requiere estructuras jurídicas que sostengan, sin fricciones, la estrategia financiera del proyecto. Según Abreu, la estructura jurídica debe sostener la estrategia del proyecto, no complicarla. La firma alinea acuerdos con los intereses reales de inversionistas, operadores y socios. Identifica riesgos desde etapas tempranas y documenta con precisión lo que debe quedar protegido. Esa claridad evita sorpresas y estabiliza el flujo financiero.

Los cambios regulatorios y las tendencias internacionales completan el mapa de desafíos del sector. Abreu lo explica cuando asegura que el trabajo «es anticipar cómo esos cambios pueden impactar los proyectos». La firma observa el entorno con seriedad y propone orientación prudente, con sentido de largo plazo y atención al contexto dominicano. En materia de resolución de disputas, el enfoque se mantiene fiel a esa visión: soluciones que preserven la continuidad del proyecto y la relación comercial. La estabilidad importa más que la confrontación.

Invitación al inversionista internacional

Quien mira a República Dominicana como destino para su próxima inversión encuentra un país con crecimiento sostenido. El mensaje de Abreu es directo:  «Invertir en RD es seguro cuando se hace con orden, contexto y guía honesta». La firma asume ese compromiso desde el primer día, con el propósito de que cada etapa avance sobre fundamentos sólidos.

En un sector donde el tiempo se traduce en decisiones críticas, Michel Abreu Abogados propone un acompañamiento donde la claridad, la previsibilidad y el criterio senior se convierten en los pilares del desarrollo. Esa forma de trabajar explica su presencia constante en los grandes proyectos del turismo dominicano y su lugar en un ecosistema que exige excelencia.