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El amor al trabajo

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PRIMERA PARTE

Virtudes Cívicas

Las principales virtudes cívicas, que todos deben conocer y practicar, indispensables para llegar a ser un buen ciudadano, son las siguientes:

5—El amor al trabajo.—

El trabajo es ley divina. Por nuestra propia conveniencia, por amor y deber para con la familia, y por amor al país que nos acoge, o al cual pertenecemos, debemos rendir culto al trabajo que ennoblece y nos proporciona el diario sustento, la casa y el vestido. El trabajo nos mantiene con la mente despierta y con el cuerpo ágil, proporcionándonos todo lo que necesitamos y consumimos. Somos así factores de producción y progreso, para nuestro propio provecho y provecho del país. Los holgazanes son parásitos que consumen lo que los demás producen, por lo cual son elementos retrógrados e inútiles.

 Por eso todos deben rendir culto al trabajo, y el Estado está en el deber de crear fuentes de trabajo para todos, en apoyo a la iniciativa privada. El bienestar de un país lo hace la suma de todos los bienes de sus habitantes. El gobierno del Estado es sólo el organizador y el director de todas las actividades de los habitantes de un país, para que todo marche armónicamente en beneficio de todos. Por eso no podemos, ni debemos esperar que el gobierno lo haga todo en nuestro favor. Nuestros propios esfuerzos y nuestro propio trabajo es lo que nos proveerá todo lo que necesitemos, y nos proporcionará el bienestar y la felicidad. Por eso es que la iniciativa privada y el esfuerzo propio son indispensables para emanciparnos de la pobreza. Por eso debemos sentir amor al trabajo y rendirle culto. Por amor a nosotros mismos, a nuestra familia y a nuestra Patria.

La vagancia, la mendicidad y el juego de azar son lacras sociales.

Todas las personas que forman una comunidad deben ser elementos de orden y de trabajo. Todos los seres humanos deben tratar de ser útiles en la vida, para su propio provecho y bienestar, para provecho y bienestar de su familia y para provecho y bienestar de su pueblo o la comunidad donde viven.

 ''Quienes trabajan, pueden". Con el trabajo conseguimos todo lo que necesitamos para vivir bien, con comodidad. Todos los miembros de una familia, con la edad suficiente para hacer algo, deben trabajar, tanto en el hogar como fuera de él. Así contribuiremos a sufragar los gastos de la familia y a no hacer pesada la carga que sobre sus hombros tiene el cabeza de la familia.

 El tiempo no debe desperdiciarse en ningún momento, pues mientras transcurre el tiempo estamos consumiendo, y el valor de lo que consumimos tiene alguien que aportarlo, y ese alguien no debe ser exclusivamente el padre o la madre, ni el Municipio ni el Estado, sino nosotros mismos, para no convertirnos en parásitos.

 Por eso la vagancia es una lacra social que hay que erradicar de los pueblos. El vago es un parásito social, pues consume y no produce, teniendo que convertirse con el transcurso del tiempo, o en ladrón, o en mendigo, pues como no trabaja, no produce, y para satisfacer sus más perentorias necesidades tiene que robar o pedir.

 Una de las fallas del sistema capitalista es que, mientras que muy pocos tienen mucho dinero para gastar y guardar, la mayoría tiene muy poco dinero para cubrir sus necesidades de vida. Para evitar eso, evitando que las personas adictas a la vagancia justifiquen su falta de interés para trabajar, aduciendo que no encuentran trabajo, debe el Estado crear fuentes de trabajo, tanto en las ciudades como en los campos; creando incentivos para que el capital privado realice una función social en provecho de la comunidad, creando negocios e industrias que utilicen el mayor número de brazos.

 En cuanto a los que, deseando tener una vida fácil a costa de los demás tratan de obtener dinero convirtiéndose en pedigüeños y mendigos, y tratando de esquilmar a otros por medio del juego de azar, al mismo tiempo que se legisle prohibiendo la mendicidad y el juego de azar/como lacras sociales que son, deben ser incluidas en las leyes de Seguro Social disposiciones que definan a los que por vejez, invalidez o penuria extrema necesitan de la ayuda del Estado, cuando no cuentan con familiares en condiciones de poderlos atender, disponiendo en esos casos los fondos necesarios para esa atención.

 Quienes tienen el hábito del trabajo adquirido desde la niñez, son personas útiles para sí mismas, para sus familiares y para su país.

 Debe tenerse el concepto de que el trabajo es un placer, pues nos proporciona lo que necesitamos y nos mantiene saludables, ágiles y alegres.

El respeto mutuo

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PRIMERA PARTE

Virtudes Cívicas

Las principales virtudes cívicas, que todos deben conocer y practicar, indispensables para llegar a ser un buen ciudadano, son las siguientes:

4—El respeto mutuo

El respeto mutuo es el resultado de una buena educación. Las personas para ser civilizadas deben ser educadas. Si deseamos que se nos trate con cortesía, con respeto y consideración, debemos tratar a los demás con cortesía, con educación y con respeto. Se recibe siempre lo que se da. Si damos amor, recibiremos en cambio amor. Pero si damos odio, recibiremos en cambio odio. El amor es un sentimiento positivo y útil, que une a quienes lo sienten entre sí. El odio es negativo y estéril. Si somos respetuosos con los demás, los demás se sentirán obligados a ser respetuosos con nosotros. Pero para poder ser respetuosos con los demás, tenemos que comenzar por respetarnos a nosotros mismos. Hacer lo que sea lícito y lo que no nos avergüence para no rebajarnos ante nuestra propia estimación.

Debemos comenzar en el hogar por respetar a nuestros padres, a nuestros hermanos, a los sirvientes y asalariados, o a quienes nos visitan y a quienes nos provean lo que utilizamos para las necesidades de la vida. Cada uno tiene una misión que cumplir, y todo lo que nos corresponde hacer es noble y digno cuando lo hacemos con vergüenza y dignidad. En la escuela debemos respetar a los maestros, continuadores de la obra educadora de los padres, así como a nuestros condiscípulos. En el trabajo debemos respetar a nuestros jefes y compañeros de labor.

 En los salones, tiendas, iglesias, teatros y en la calle debemos respetar a todos cuantos estén en contacto con nosotros en nuestras diarias actividades. Nadie tiene derecho a realizar ningún acto que conlleve perjuicio para otros. Nadie tiene derecho de ensuciar las paredes y muros de las casas. Nadie tiene derecho a tirar desperdicios en las calles. Nadie debe invocar ninguna clase de privilegios para ser tratado mejor que los demás. Todos tenemos los mismos derechos, pero para que se reconozcan y respeten los nuestros debemos reconocer y respetar los que correspondan a los demás. En eso consiste el respeto mutuo.

Respeto y acatamiento a la Ley y a la autoridad legalmente constituida

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PRIMERA PARTE

Virtudes Cívicas

Las principales virtudes cívicas, que todos deben conocer y practicar, indispensables para llegar a ser un buen ciudadano, son las siguientes:

3—Respeto y acatamiento a la Ley y a la autoridad legalmente constituida.—

No puede haber orden, disciplina y buena organización en un país si no se respeta y acata la ley y a las autoridades legalmente constituidas. El respeto a la autoridad debe comenzar en el hogar, respetando a los padres y hermanos mayores . Luego continúa en la Escuela respetando a los Maestros, que son los continuadores de los Padres en su misión educadora, y siendo buenos compañeros de nuestros condiscípulos. Más tarde, cuando la persona está dedicada a alguna actividad como fuente de producción, debe respetar la autoridad de sus superiores o Jefes de taller o de oficina, por último, como miembros del conglomerado de ciudadanos que forman la Nación debemos respetar a las autoridades que dirigen el tren administrativo del Estado. Sin el respeto a la autoridad, no hay orden, ni disciplina, y sin orden, ni disciplina, no puede haber progreso ni bienestar. No puede ser desconocido el principio de autoridad, pues la falta de ese reconocimiento trae como consecuencia la anarquía, que es practicada por desequilibrados mentales, que para que no perjudiquen a los demás deben ser internados en establecimientos psiquiátricos para ser sometidos a tratamiento. Para que una sociedad esté bien organizada y marche bien debe tener leyes y autoridades encargadas de aplicarlas y todos los ciudadanos tienen el deber de acatar esas leyes y respetar a las autoridades que están encargadas de ponerlas en ejecución.

El culto al hogar

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SEGUNDA PARTE

Las principales virtudes cívicas, que todos deben conocer y practicar, indispensables para llegar a ser un buen ciudadano, son las siguientes:

2—El culto al hogar.—

Debemos tener amor al hogar y a todo lo que forma parte de él, sean personas o cosas. Amor a nuestros padres y a nuestros hermanos. Lo que hay en el hogar es de todos y para uso de todos los que forman parte de él. Debemos llevar al hogar todo lo que podamos obtener con nuestro trabajo. No discutir, ni mostrar egoísmo con las demás personas de nuestra familia. El hogar es sagrado y debemos respetarlo y hacerlo respetar. Lo que es de uno de los miembros del hogar es de todos los demás que lo componen, pero para que haya orden y organización hay que utilizarlo cuando no esté siendo utilizado por otro, participando que lo vamos a utilizar nosotros cuando lo necesitamos. En el hogar hay que respetar las órdenes y disposiciones del padre y de la madre, y en ausencia de éstos, la del hermano o hermana mayor, tratándose todos con cortesía y cariño. El hogar es un remanso de paz, donde transcurre la mayor parte de nuestra vida. Hagámoslo acogedor y fuente de alegría y bienestar. Los padres deben ser un ejemplo vivo para sus hijos; de una conducta honesta y respetuosa, porque el ser humano aprende más con el ejemplo que con los libros. Estos son una fuente de sabiduría, pero tienen que corresponder a realidades que el discípulo o persona estudiosa vea y palpe a su rededor. Si los padres son buenos, sólo por excepción pueden salir los hijos malos. Por eso se dice: "De tal palo tal astilla". El hogar es la primera escuela que enseña a las personas a ser buenos ciudadanos, y los primeros maestros son nuestros padres.

 El hogar y la familia constituyen el primer eslabón de la cadena que forma la nación que es nuestra patria.

Las Virtudes Cívicas

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PRIMERA PARTE

Las principales virtudes cívicas, que todos deben conocer y practicar, indispensables para llegar a ser un buen ciudadano, son las siguientes:

1.—El Culto a la Libertad Civil.

En qué consiste la libertad

 Por la libertad han luchado todos los pueblos del mundo.
Por la libertad se ha derramado mucha sangre de seres humanos y han sido suprimidas muchas vidas que suman millones.

Pero, qué es libertad? En qué consiste la libertad? Para los pueblos sin educación cívica, sin concepto claro y definido sobre la realidad de las cosas, la libertad consiste en que cada uno pueda hacer lo que le place, sin sujeción alguna a reglas, ni a leyes, ni a costumbres, ni a control de ninguna especie. Eso en realidad se llama: libertinaje, caos, anarquía.

 La libertad individual consiste en que cada persona pueda cumplir sin obstáculo sus deberes. Los deberes son las cosas que cada persona debe hacer, o realizar, como hijo, como hermano, como padre, como amigo y como ciudadano. Hay diversos conceptos sobre la libertad, según los distintos aspectos de la vida.

 La libertad civil es el derecho de hacer todo cuanto la ley no prohíbe. La libertad política es el goce pleno y total de los derechos de los ciudadanos señalados en la Constitución y las leyes. Libertad de imprenta o de la emisión del pensamiento, es poder expresar cada cual sus pensamientos, o expresar sus opiniones, en periódicos, libros o de viva voz en público. Libertad de conciencia es el derecho da profesar cualquier culto religioso y expresar cualquier opinión sobre los diferentes credos religiosos. Libertad individual es el derecho que tienen los ciudadanos de no ser molestados, ni encarcelados, si no violan las leyes y las buenas costumbres.

 Por lo antes dicho se comprende que la libertad no es un concepto, ni una cualidad, ni un don con poder o autoridad absoluta.

 Nadie puede hacer lo que le place, lo que le dé la gana, si con su acción perjudica a alguno o daña algo. Por eso la libertad está condicionada, es relativa, no absoluta. Está sometida a disposiciones, a reglas, a leyes, a costumbres aceptadas por todos, que todos están en el deber de cumplir, para que podamos vivir en paz y armonía, respetando a todos los demás para poder exigir que se nos respete.

 Lo que expresamos sobre la libertad individual o personal, podemos aplicarlo al país y a la nación. País es un concepto geográfico. Es un territorio determinado, situado en algún lugar del globo terráqueo, con determinada dimensión y configuración. La Nación está constituida por el conjunto de personas que habitan en determinado país o territorio. Cuando esa nación está sometida a la voluntad de otra y sus nacionales no cuentan con la autodeterminación para elegir a los componentes de su gobierno, se puede asegurar que esa no es una nación libre.

 Una nación es libre cuando está formada por ciudadanos libres, con autodeterminación para elegir a los ciudadanos más honrados y más capacitados para formar su propio gobierno; que dicte leyes que regulen las actividades de sus ciudadanos y beneficien a todos por igual, y tengan Tribunales de Justicia, completamente independientes de toda influencia política, religiosa o privada, que sancionen a los transgresores de las 'leyes por igual, sin tener en cuenta su color, su credo religioso, su ideología política o su posición social y económica. Además esa nación, para que sea reconocida y respetada como nación libre y civilizada, debe reconocer y respetar la libertad de las demás naciones del mundo, no importa su pequeñez o su pobreza.

 Debe amarse la libertad y rendirle culto, pero debemos saber hacer buen uso de ella, no llegando hasta el libertinaje. Existe una diferencia entre la libertad moral o libre albedrío y la libertad civil. La primera es connatural al ser humano. Es poder y saber escoger entre el bien y el mal, que nos hace responsables ante el mundo y ante Dios de nuestros actos. La libertad civil puede dar la pauta, según el modo como se practique, para determinar si un pueblo es culto o inculto; si es civilizado o incivil. Tenemos libertad de hacer todo lo que nos plazca, siempre que lo que hagamos no nos perjudique a nosotros mismos, ni perjudique a los demás. Un aforismo conocido indica que: "el derecho de cada uno termina donde comienza el derecho de los otros". La libertad civil es una virtud y depende por lo tanto de nosotros mismos practicarla en sus justos límites. La libertad consiste en poder hacer todo lo que no perjudique a otro. Así, no tenemos derecho de dañar o destruir lo que no nos pertenece, y aun cuando nos pertenezca una cosa, no podemos dañarla, ni destruirla cuando ese daño o destrucción perjudique a alguien. La libertad desenfrenada, tumultuosa y sin sujeción a principios, ni leyes, es en el cuerpo de una sociedad como un tumor canceroso en el cuerpo humano. Actúa sin que pueda ser controlado, dañando e inutilizando todos los órganos de ese cuerpo. La libertad desenfrenada, que actúa a capricho de incontrolables sentimientos, es lo que se llama libertinaje, que perjudica a todos, incluyendo a quienes la practican. La libertad es necesaria y útil. Pero el libertinaje es un mal pernicioso que debemos evitar a todo costo.