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Aromas Museum, primer centro cultural y Turístico del Ron, Café, Caña y Cacao en Bávaro

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Los pueblos que desconocen su historia, se exponen a repetirla. El turismo y la cultura van de la mano en la difusión antropológica, humana e histórica. Sus personajes y los relevantes acontecimientos que componen la documentación cronológica como archivo original del crecimiento y desarrollo de la sociedad, además de preservar las costumbres y folclore popular.

En consonancia a lo antes expuesto, la colonización de la Española, concebida como una empresa mixta de carácter comercial donde se explotaban las riquezas naturales como los yacimientos de oro y de sus habitantes.

Actividad comercial e industriosa motivada por medio del descubrimiento del nuevo mundo por los europeos, sirvió de plataforma a un nuevo modelo y periodo económico caracterizado por grandes explotaciones agrícolas destinadas a los ingenios azucareros.

La industria azucarera en la Isla de Santo Domingo, está vinculada al agotamiento del oro fuente primaria de economía al servicio de los colonizadores responsables además, de la extinción de la etnia aborigen, mano de obra que trabajaba de forma artesanal el algodón. Los ingenios eran plantaciones con una alta tecnología para los tiempos, de manufactura donde no predominaba el trabajo libre.

En la actualidad, para elevar el nivel cultural de los habitantes e incentivar el turismo; gestores culturales de Bávaro, se han interesado por presentar a los turistas, locales y nacionales el primer Museo del Ron, Tabaco, Café, Cacao y la piedra preciosa Larimar; quienes protagonizan y llaman la atención en las inmediaciones del Cortecito de Bávaro.

Los mismos productos y sus derivados se presentan con llaneza folclórica que identifica la dominicanidad en su esplendor y compila el colorido campestre, las habitudes de cultivar las referidas plantas agrícolas y el modo de vivir y operar del campesino neto dominicano.

Fundación del Museo

Es propicio visitar las instructivas instalaciones del primer (Aromas Museum) o Museo del Ron, café, tabaco y cacao ubicado en las inmediaciones de la playa El Cortecito de Bávaro, donde se presenta con infografía toda la información contenida y objetos concretos que retratan la cotidianidad del campo criollo.

El gerente de Aromas Museum, Miguelángel Fernández, de nacionalidad española, explicó que, “el concepto de Aromas Mueseo es la cultura dominicana, donde queremos desarrollar un turismo para el dominicano que quiera conocer sus raíces, vida y ancestros. Exhibirlo al turista que desconoce”. Dijo ser el fin social del centro cultural.

El museo que abrió sus puertas en el 2014, contiene cinco salas cada una repartida con sus exhibiciones y dos antesalas, que cuentan el principio de la cultura dominicana y sus orígenes. En la siguiente antesala se observa el establecimiento de la isla y todo el desarrollo de la cultura hasta la actualidad.

“La idea de hacer un museo con el ron, tabaco, cacao y la caña, nace de algo muy sencillo: no había ningún museo aquí donde se aportara y diera fortaleza a estos productos que son del país”, aclaró Fernández.

Sus ideólogos son Wendy Gómez de Ramírez y Ramón Antonio Ramírez, (Manolito); quienes juntos al gestor español, desde hace cuatro años analizaron que en Punta Cana, no había un centro cultural. “Quisimos hacer una propuesta turística y cultural sobre la región Este, y ahora está desarrollada en todo lo que podemos ver”.

Flujo turístico

“Estamos recibiendo mucho flujo de visitantes, sobre todo, turistas que llegan acompañados de representantes o touroperadores. Gente que están alrededor de los hoteles y se acercan con la inquietud del museo y desean visitarlo”, animó el gerente Aromas Museum.

Los colegios e institutos también tienen una importante participación informativa y de orientación, igualmente los niños que vacacionan en campamento aportando color y valor a la constitución del museo.

Taíno Pasión (Herencia de Cultura y Tradición)

Insisten en que no es solo explicar en teoría los productos, su origen, industrialización y forma artesanal de trabajarlos, la producción y expansión, también la comercialización del ron, café, tabaco y cacao con los clientes que visitan, tiene su espacio.

De ahí surge, Taíno Pasión: es una segunda idea que derivada del museo con el objetivo de contar todo el desarrollo de los productos y subproductos que recorren el mundo. Es un Gift shop que oferta souvenirs originales.

Taíno Pasión también es una ruta turística de tres a cuatro horas aproximadamente, con la transportación de los visitantes y su entrada a las plantaciones cafetaleras, de cacao y los cañaverales que partiendo desde el museo conlleva 25 minutos hasta llegar a las exhibiciones naturales de los cultivos y su agricultura.

El recorrido para los turistas es de 55 dólares que incluye transporte desde el hotel donde se hospedan hacia el museo y luego finaliza en las plantaciones donde se les explica la esencia nativa. La admisión al museo tiene un costo de 100 pesos para los dominicanos, y niños menores de doce años no pagan.

“Es llevar los turistas hacia las plantaciones agrícolas de caña, cacao, café y donde pueden ver, tocar y probar los cultivos agrícolas; e incluso puedan palpar la realidad de lo que se les explica en el museo”, sostuvo.

Tiene como enfoque básico culturizar a la gente, en primer lugar, por el turista que llega buscando conocer variedad, la segunda es que preservar la dominicanidad a través de los mismos dominicanos que buscan respuestas a inquietudes y de saber cómo vivían en el pasado los primeros pobladores de la isla y la convivencia actual, “queremos contar toda la evolución en este museo”.

El nombre de Aromas, emerge de la autenticidad de no venderse solamente como museo didáctico. Es despertar los cinco sentidos como una misión de interrelación en quienes les visiten.

El 95 por ciento del capital que subvencionan el museo es privado. Sus ideólogos las familias Ramírez Gómez, han apostado fuerte por el proyecto adjunto a otros socios que se han motivado. Desde principios de este 2016, el Ministerio de Cultura le ha sellado al museo avalándolo entre la red de museos nacional.

Las exhibiciones del folclore dominicano

En 500 metros totales de exposición, el museo acoge las dos antesalas donde se pueden observar decenas de piezas que representan la cultura aborigen o taina. Herramientas que utilizaban los primeros pobladores, sus dioses y el arte nativa.

A seguidas, sobre el vocablo ‘cultura’ dijo que significa origen herencia, tradición, “es retroceder y saber de dónde venimos”. Siendo español afirmó que está muy entremezclado con la dominicanidad, los ancestros.

Los turistas observarán la cocina tradicional de fogón, con sus aditamentos como la tinaja en barro para refrescar el agua de lluvia o del rio que se consumía, el colador de café en tela, los calderos tiznados, el pilón de majar arroz y café.

Las técnicas de tostar el café y de preparar el cacao. Réplicas de plantaciones de caña, prensas de tabaco y hojas del producto. Vasijas y bandejas. Piezas de Larimar.

“Aquí tenemos un buque insignia de la cultura de República Dominicana, que son cinco salas matrices con cinco productos que preceden las dos antesalas, como son el Café, el Cacao, Tabaco, Ron y Larimar, por ser tan exclusivo en el mundo, solo se da en la zona de Bahoruco”, detalló el museólogo español.

El Larimar es una piedra preciosa, un gran aporte de la madre naturaleza que es endémico de República Dominicana, y que sirve de identidad nacional a través de las finas joyas de arte que producen los artesanos y exhiben en la bisutería criolla que adornan o sirven de acompañamiento a la beldad criolla.

La Caña y el Ron

De los demás productos agrícolas dijo que se han producido en otras partes del mundo, y algunos han nacido aquí, en Quisqueya la Bella. “El origen de la caña de azúcar es asiático, pero en el segundo viaje de Cristóbal Colon, fue llevado a Europa, dándola a conocer”. Fue cuestionado respecto al Ámbar y el Coco, aseguró que también son importantes y de origen caribeño.

Desde Brasil hasta México se pueden apreciar palmeras con cocos. Confesó que hay un varietal de Ámbar azul, en la zona de Hato Mayor del Rey, provincia esteña, “es una variedad muy rara y extraña, que se podría trabajar”, estimuló. En Aromas Museum; el Larimar está de exposición y de venta.

Compartió datos históricos acerca del ron dominicano y amplió que es uno de los mejores del mundo porque las marcas producidas en las licoreras del país son reconocidas a nivel mundial.
“Originariamente, las condiciones del clima y las propiedades del suelo que resaltan en las plantaciones desde Bávaro hasta La Romana, donde se aprecian miles de metros de cañas y bateyes”, sostuvo el estudioso etnógrafo.

Existen cinco tipos de cañas que son utilizados para la producir azúcar, ron, azúcar crema o morena, y dependiendo del color del arbusto se fabrican otros azucares.

El Futuro del Turismo Cultural

La región Este, en especial, la zona turística de Bávaro, Punta Cana, recibe por año alrededor de 5 millones de turistas que arriba al país por descanso, entretenimiento y relajación. Aman la tranquilidad y gustan de las fiestas y por tal motivo, eligen ir a donde quieren.
“Precisamente de eso se trata Aromas Museum. En algún momento yo he sido turista, cuando he salido de mi pueblo o país a visitar y conocer otras comarcas. Siempre queremos conocer lo que tenemos alrededor”, puntualizó. Añadió que siempre se desea saber cosas del país a visitar.

Aromas Museum, se propone introducir a todos los turistas que puedan conocer el Museo La Altagracia, también por el turismo religioso, producir una sinergia entre los demás museos de la zona y del país. “Pretendemos que la gente se culturice porque un país educado y culto, avanzará y crecerá más, tanto la población local como los turistas”.

La visión de Aromas Museum

“Esta es una iniciativa que en su ideal descansa que se crezca tanto como se lo proponga en el distrito turístico de la zona Este, donde el turista disfrute a plenitud cada sala del museo. Esta dedicada en parte a los tainos.

Sin embargo, afirmó que en distribución del espacio y lo que puedan aportar poseen un sinfín de posibilidades para desarrollar productos. Además integrar las salas infantiles y educacionales, exposiciones fijas o itinerantes, agregar un auditorio donde se trasmitan audiovisuales de la cultura, invitar antropólogos, sociólogos, escultores, charlistas.

Igualmente, Miguelángel Fernández, insistió en que no plantean la transculturación, “queremos que nuestros valores sean para educar. La transculturación la nombro como valores iberoamericanos porque empieza en el Orinoco hace más de cuatro mil años antes de Cristo, con el asentamiento de los Arahuacos en las Antillas menores y mayores”.

Adalgisa CorsinoPor Adalgisa Corsino