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El arte de diseñar campos de golf

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El diseño de un campo de golf podría catalogarse de verdadero arte. Los que se ocupan de dar a la luz estos megaespacios para el disfrute de golfistas, entusiastas y espectadores deben tener en cuenta una serie de estudios y factores para el éxito de su obra. Algunos campos son tan espectaculares que se han ganado un sitial en lo más alto de las listas a la hora de compilar a los mejores.

Involucrarse en este tipo de proyecto implica la elección de un terreno que contemple los requisitos indispensables para tal fin. Durante el estudio topográfico se analizan múltiples aspectos, como las pendientes de más de 20 %, las cuales requieren un sustancial movimiento de tierra para eliminarlas; de ahí que el costo de construcción pueda elevarse. La topografía de un campo de
golf debe ser variada e incluir pendientes de 6 % aproximadamente.

Aunque en ocasiones el diseño de un campo de golf se le atribuye al diseñador, el trabajo lo ejecuta un grupo de profesionales integrado por ingenieros agrónomos, paisajistas y expertos  ambientales. Luego de estudiar los condicionantes ambientales, el tipo y la cantidad de vegetación, y si existe protección sobre el terreno, es momento de preparar la superficie útil de la que dispondrá el campo.

Para la construcción de 18 hoyos (par 72) se necesita unas 50 hectáreas, pero el área total puede ser menor en dependencia del presupuesto disponible y la necesidad del cliente. El continuo abastecimiento de agua debe estar garantizado para el óptimo funcionamiento del campo. Un acertado diseño, en especial de los campos de renombre mundial, incluye por obligación
los máximos estándares de seguridad para
los jugadores.

Garantizar el confort de los golfistas es primordial; debe ser posible que el cambio de hoyo se realice caminando. Cada hoyo, además de atractivo y estar integrado al entorno, tiene que poseer una característica fundamental: ser jugable. En los campos de alta gama el diseño de los tees de salida y de los greens sobresale por ser novedoso.

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Un reto a la imaginación

Lograr los resultados esperados y superar las expectativas del campo de golf es todo un reto. Los diseñadores echan a volar su imaginación para entregar a los fanáticos de esta práctica un espacio en el que vivir experiencias de juego memorables. La arquitectura de las casas club de algunos campos se integra de manera armónica al entorno y sus instalaciones son funcionales y acogedoras. La exuberante vegetación de ciertos campos de golf nos recuerda a jardines botánicos.

Los campos con características prémium ofrecen un valor añadido a los jugadores y a los grandes torneos y se convierten en íconos imprescindibles de destinos como República Dominicana, número uno en la región del Caribe en el segmento de turismo de golf.

El diseño ha pasado por varias etapas desde aquellos sencillos campos de principios del siglo pasado a los elaborados diseños actuales. Hoy los expertos se esmeran por lograr la máxima creatividad en su trabajo. Uno de los aspectos básicos para el éxito es la armonía para dotar de coherencia al proyecto, entiéndase los aspectos tamaño, líneas y formas, textura, idea y color.

Para la proporción el diseñador tiene en cuenta la escala de formas y tamaños, los elementos de interés y la agrupación de elementos; estos deben mantener una relación de tamaño, volumen o distancia. Según los expertos, un elemento fuera de escala con respecto al resto puede estropear el diseño.

Otro punto importante es el equilibrio, que se logra por la agrupación de formas y colores en puntos clave, en hoyos con giro a derecha e izquierda, hoyos cuesta abajo o arriba, con agua o sin agua, etcétera. El ritmo se consigue con la repetición de formas, progresión de tamaños o movimientos continuos de formas. Un ritmo adecuado se logra mediante la integración de lomas y depresiones, siempre evitando que el resultado parezca artificial.

Sadam Morales González
Redactor