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Editorial 211

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Para tratar de asumir y vivenciar una semblanza de Gaetano Bonarelli, pienso que, en mi caso, es aconsejable una mente analítica y refl exiva, porque conlleva una actividad espiritual que enlaza casi medio siglo de convivencia en la delicada relación suegra-yerno que todos sabemos necesita equilibrio y respeto mutuo para llegar hasta aquí, sin tener que perdonarnos “70 veces 7”. Al revisar la vida y los logros de Gaetano quisiera resaltar un aspecto que recuerdo de su adolescencia que él desconoce: en más de una ocasión, siendo comensal del restaurante Vesuvio, observé a este jovencito entrar al gran salón y con paso rápido hacer una especie de inspección, saludar con un beso a doña Inmaculada, sentarse un rato a su lado, otro beso y salir. No tengo dudas de la admiración que me causaba esa actitud responsable en un adolescente y por el cariño y respeto que guardaba a su progenitora. De ahí que cuando el niño alado disparó su fl echa y tocó por vez primera el corazón de mi hija Roxanna, poco antes de cumplir sus quince años, di gracias a Dios cuando me enteré quién era el agraciado y le pedí que Cupido disparara la fl echa dorada con plumas de paloma que provoca un amor instantáneo y no la de plomo con plumas de búho que desencadena indiferencia. Para la honra y gloria del Señor ese amor se renueva con el paso del tiempo y ha cumplido el mandato divino de “creced y multiplicaos”. El día de San Cayetano, su esposa, sus hijos, nueras y nietos, prepararon un encuentro sorpresa con motivo de su cumpleaños que culminó con la presentación de un emotivo video donde todos se dieron la oportunidad de manifestarle su admiración, cariño y respeto por los valores inculcados, por su amor y desvelo a la familia, el trabajo magnífi co que ha hecho con la educación de sus hijos y nietos y por el legado material e inmaterial que ellos esperan transmitir con su ejemplo de trabajo de padres a hijos y de generación en generación. Muchas felicidades, Gaetano, en tu 70 cumpleaños, te deseo buena salud y que el Todopoderoso siga derramando bendiciones sobre ustedes y la hermosa y numerosa familia que han formado. Aprovecho la ocasión para también con mucho cariño, expresarte la admiración y respeto de quien sabes te quiere, Tu SUEG-RITA.

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