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Un siglo desde el decubrimiento de Machu Picchu

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Machu Picchu cumple 100 años. Mejor dicho: hace 100 años que el mundo supo de su existencia gracias al profesor Hiram Bingham, de la Universidad de Yale (UY), y al peruano Melchor Arteaga, encargado de la vigilancia del lugar y guía de la ‘reveladora’ expedición. La gran joya arqueológica y monumental de la civilización inca se mostró al mundo con todo su esplendor. Se confirmaba así la grandeza de un pueblo que alcanzó en épocas remotas un nivel de desarrollo social muy elevado, conjuntamente con las diversas formas de expresión artística y creativa. Actualmente, Machu Picchu es, sin duda alguna, el mayor atractivo turístico de Perú: un imán de visitantes en todo el planeta, que trata por todos los medios de preservar su entorno y trabajar su explotación turística con una filosofía sostenible.

El cumpleaños feliz se cantará exactamente el 7 de julio, y Perú prepara un gran festejo en el que estarán algunas de las figuras de la música popular: se barajan los nombres de Sting, Bono y Paul McCartney, además del tenor Juan Diego Flores. El premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, abrirá la ceremonia, cuya transmisión televisiva será vista casi por 500 millones de personas en todo el mundo. Además del cumpleaños principal, Machu Pichu también celebra su trigésimo aniversario como área natural protegida, y cumple cuatro años como Maravilla del mundo.

Es tiempo de fiesta… y de reflexión El descubrimiento de Bingham y las expediciones posteriores de científicos y coleccionistas derivaron en un auténtico expolio: se trasladaron a Yale miles de piezas que el gobierno peruano intenta recuperar desde siempre, con nulos resultados hasta el momento. El romanticismo genuino de la aventura se limitó al primer viaje del profesor, un auténtico enamorado de la cultura inca; luego de “limpiar” la cubierta natural que la había ocultado por años, las casas, salones ceremoniales, andenes y más hechos de granito, serían retratados y estudiados para dar inicio a una investigación que hoy, cien años después, aún no termina.

Alexander Graham Bell, inventor del teléfono, fue clave en el lanzamiento de la imagen de Machu Picchu, gracias a su trabajo en National Geographic, revista que dirigió desde su fundación. El descubrimiento de Bingham coincidía con el 25 aniversario de la revista, y Bell obtuvo la exclusiva.

El número total de piezas arqueológicas halladas en Machu Picchu y trasladadas a Yale es de 46.332 entre vasos, morteros para el grano, cerámicas, objetos de piedra y metal, restos de fauna, así como fragmentos y restos óseos que ocultan secretos de las vidas de hombres y mujeres que trabajaron en la ciudadela inca. Durante el gobierno del presidente Guillermo Billinghurst (ocubre de 1912) se autorizó con carácter temporal el envío por un año de piezas arqueológicas para ser estudiadas en la UY, a cambio de que se devolvieran al Perú y se divulgaran los estudios practicados y las fotografías tomadas, lo cual no se cumplió. Las piezas se bajaban en mulas hasta Ollantaytambo y se trasladaban a Cuzco para embarcarlas en tren hasta el puerto de Mollendo, y de ahí partían a Estados Unidos.

Estas piezas se encuentran actualmente distribuidas en más de 5.000 lotes en el museo privado Peabody, usado exclusivamente para sus estudiantes de Arqueología. Yale está demandada por el gobierno peruano desde 2008, pero hasta ahora el conflicto no tiene visos de arreglarse. Así que el cumpleaños feliz, cantado a pleno pulmón por el mundo entero, tiene una pequeña sombra: es hora de que la prepotencia de los descubridores/saqueadores den paso a la justicia.