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Barahona y Pedernales, Dominican Treasures

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Enclavadas en el suroeste de República Dominicana, las provincias de Barahona y Pedernales tienen el mayor endemismo de todo el Caribe insular. Sin duda, su alto valor ambiental se complementa perfectamente con sus atractivos ecoturísticos.

Ambas provincias forman parte de la región de Enriquillo, que cuenta con una impresionante vegetación, hermosas e importantes playas, ríos y proyectos ecoturísticos que les aportan una experiencia única y enriquecedora a sus visitantes.

El programa de certificación Dominican Treasures (DT), del Consorcio Dominicano de Competitividad Turística (CDCT), realizó este proceso de validación a estas riquezas dominicanas en la zona sur del país gracias al apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).  

Estos proyectos se rigen por criterios tan importantes como la calidad, el cumplimiento de leyes y normas: operación, higiene, servicio y personal; precios de los servicios, infraestructura y seguridad, gestión ambiental, comunicación y marketing.

En ese sentido, y a partir de un riguroso proceso de evaluación y auditoria, el CDCT otorgó la certificación a los siguientes proyectos: Hotel Playazul, el Hostal Doña Chava, y el restaurante Brisas del Caribe.

Una invitación a conocer la zona sur
Con más de 20 años sirviendo buena comida, Brisas del Caribe es uno de los restaurantes más famosos del Sur. Su especialidad son los mariscos, pero su menú también incluye aves, carnes, arroces y pastas. El servicio y las atenciones son de excelente calidad. El restaurante está ubicado en el malecón de Barahona.

El Hotel Playazul está ubicado frente al mar Caribe, a siete kilómetros al sur de Barahona. Aquí, sus huéspedes disfrutan su maravillosa piscina y los deliciosos platos dominicanos e internacionales de su restaurante, el cual está abierto todo el día. El proyecto cuenta con un helipuerto propio.

El Hostal Doña Chava, situado en el pueblo de Pedernales ofrece a sus huéspedes servicio personalizado y familiar brindado por sus propietarios, organiza tours a Bahía de las Águilas, Sierra de Bahoruco, Laguna de Oviedo y el Hoyo de Pelempito. Este oasis en Pedernales, es acogedor, utiliza elementos de la zona para su decoración, promueven el cuidado al medio ambiente haciendo uso de energía limpia. Su personal promueve el uso de las áreas públicas del entorno, invitándolos a disfrutar la naturaleza y de la tranquilidad de la zona.

Una experiencia completa
En la visita a las plantaciones de caña azúcar y los bateyes Huerto-Batey 4, Batey 5 y Batey Bombita, los cuales forman parte de la “Ruta del Azúcar”, se puede  disfrutar de diversas actividades folclóricas, como exhibición de santería haitiana y baile de gagá. La visita permite conocer proyectos de desarrollo comunitario.

El restaurante Típico Rancho Las Cuevas de las Águilas está ubicado frente al mar, en la entrada del Parque Nacional Jaragua y de la Bahía de las Águilas. Este restaurante ofrece un menú de mariscos y pescados frescos, elaborados con ingredientes locales y naturales, lo cual hace que esta comida sea una de las mejores de la costa sur.

El Hoyo de Pelempito tiene una profundidad de 700 metros, donde se registran temperaturas frescas desde 25 a 0 grados centígrados. Está conformado por especies animales y vegetales únicas dentro de la isla y es parte del Parque Nacional Sierra de Bahoruco.

Subiendo a la cima, se puede presenciar ocho zonas de vida: bosque seco subtropical, bosque húmedo subtropical, bosque húmedo montano bajo, bosque húmedo subtropical de transición a bosque seco subtropical, bosque muy húmedo montano bajo de transición a bosque pluvial montano bajo.

Las cálidas y cristalinas aguas de Playa Cabo Rojo una de las más visitadas de Pedernales, se encuentra a solo un kilómetro de Bahía de las Águilas. La presencia de pintorescos botes pesqueros en sus orillas destinan las últimas pinceladas para completar este lienzo trazado magistralmente por la naturaleza.

Sus aguas se destacan por ser hogar de arrecifes coralinos. También, es zona de cría para el manatí antillano, una de las especies en peligro de extinción endémicas de estas costas.