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Pa´la calle con la guardia!

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No me gusta ver “la guardia tirada a la calle”, pero prefiero una y mil veces compartirlas con ellos que con los delincuentes que pretenden apoderarse de ellas.

Todos sabemos que como en casi todos los pueblos del globo terráqueo, existe una deuda social que por lo visto a estas alturas -por cálculo actuarial- ninguno está en capacidad de saldar.

En estos momentos tenemos la esperanza de que existe una preocupación genuina de las autoridades por tratar de resarcir, en la medida de lo posible, el saldo negativo acumulado.

Sin embargo, cuando deciden hacer justicia con los titulares de una propiedad, los ocupantes ilegales exigen tratamientos especiales y se empoderan en forma tal de la situación que cuesta más “la sal que el chivo” reubicarlos.

De la otra parte cuando se organiza un traslado planificado con todas las de la ley a una zona determinada en terrenos del estado, como es el caso de La Barquita y El Cachón de la Rubia, entonces son los residentes aledaños al lugar, los que se oponen a recibirlos. Esto es “palo si boga y palo si no boga”.

Por el otro lado los “dueños del tránsito terrestre” que se asignan a su antojo el derecho a la circulación por todas las vías del país, porque también son “los pobres padres de familia dueños del país” crean el caos en cualquier punto estratégico por donde le viene en gana, sin importar las pérdidas que se contabilizan con la ausencia a los puestos de trabajo.

Los que invertimos nuestro tiempo y dinero en mejorar los servicios y promover el destino turístico República Dominicana, estamos “jartos de atajar pa´que otro enlace” y de que ahora los “atracos express” a plena luz del día traigan como consecuencia que la embajada del mercado emisor más importante que tiene el destino, emita un comunicado de prensa advirtiendo a los ciudadanos de su país que deben tomar previsiones y medidas de seguridad para que no sean víctimas de la delincuencia.

Por eso y mucho más, reitero que no me gusta ver la guardia tirada a la calle, pero prefiero una y mil veces compartirlas con ellos, que con los delincuentes que pretenden apoderarse de ellas.