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La República Dominicana cuenta con una ubicación de gran interés turístico por su amplia variedad de atractivos paisajes, y es esta misma ubicación geográfica privilegiada junto a su infraestructura y facilidades, lo que la hace aún más atractiva para todo tipo de Inversión Extranjera Directa (IED).

La IED ha desempeñado un papel fundamental en el proceso de crecimiento de la República Dominicana, reconociendo la necesidad, como país en desarrollo, de dar la bienvenida al flujo de capitales externos. Es una vía para la generación de empleos y transferencia de tecnología, es una fuente importante de recursos financieros para afrontar la insuficiencia de capitales y un aporte de capacidad gerencial y de experiencia para posicionar al país exitosamente en los mercados internacionales, de la mano de un estado que entiende necesario elevar sus niveles de competitividad, estimular la eficiencia productiva y expandir la inclusión de los sectores mayoritarios en beneficio del crecimiento económico.

invext01A partir de la década de 1990, el país evidenció un fuerte incremento de IED impulsado por factores de oferta y demanda, como la privatización de empresas estatales de energía, el auge del turismo y por el establecimiento de mecanismos de acceso al mercado estadounidense como es el caso de la Ley de Asociación Comercial entre los Estados Unidos y la Cuenca del Caribe y el Sistema Generalizado de Preferencias y, más recientemente, la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre la República Dominicana, Centroamérica y los Estados Unidos, así como el Acuerdo CARIFORO-Unión Europea, cuya entrada en vigencia ha incentivado un aumento en la participación de la IED en el PIB, complementando así el ahorro interno.

De igual forma, la capacidad del país ha sido resaltada por organismos internacionales como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), colocándonos para el 2008 entre los “Front Runners”, es decir, entre los países con mejores condiciones para invertir, junto a países como China, Gran Bretaña y Chile, entre otros. Como prueba de esto se destacan las grandes inversiones realizadas por las empresas Orange y Claro en el sector de telecomunicaciones; Grupo Barceló en turismo; Barrick Gold en minería; y otras multinacionales especializadas en la manufactura de productos de telecomunicaciones, electrónicos, textiles y farmacéuticos, como es el caso de Corning Cable Systems, Eaton, Sara Lee y Lilly, entre otros tantos.

A modo de ejemplo, el promedio de IED para el período 2005-2010 fue de US$1.756 millones anuales, recibiendo para ese ultimo año el 41% de la inversión total del Caribe según el informe de IED 2010 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). También es oportuno resaltar que la República Dominicana cuenta con un marco jurídico base, la Ley 16-95 sobre inversión extranjera, donde se establecen las condiciones para realizar las inversiones, reinversiones, transferencias de tecnologías y repatriaciones de capital, entre otros aspectos, contemplando y otorgando como elemento clave de la Ley un trato igualitario al inversionista local frente al extranjero. En adición a esta Ley, la República Dominicana es signataria de diversos acuerdos bilaterales de protección a la inversión extranjera, manifestándose un esfuerzo de las autoridades en otorgar seguridad jurídica al inversionista, como principal elemento generador de confianza.

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No menos importante y dentro de los elementos de rentabilidad que toman en consideración los inversionistas al momento de escoger un país destino para colocar sus inversiones, es oportuno resaltar que la República Dominicana cuenta con diversas leyes de incentivos especiales para fomentar y atraer nuevas inversiones. Dentro de los sectores más atractivos gracias a estos incentivos de carácter inminentemente fiscales, podemos citar los relativos al desarrollo en infraestructura turística (Ley 158-01), a la inversión en energías no renovables (Ley 57-07), a las inversiones en competitividad e innovación industrial (Ley 392-07), en la industria cinematográfica (Ley 108-10), en la zona fronteriza (Ley 28-01) y en zonas francas (Ley 8-90), donde todos aplicados de manera eficiente y adecuada, han de servir para desarrollar amplias oportunidades y beneficios a la República Dominicana y a los inversionistas.

La República Dominicana esta practicando una política de promoción e incentivo a la inversión que garantiza el libre acceso y la libre transferibilidad de utilidades, realizando continuos esfuerzos para remover los obstáculos que, en la práctica, contradigan el trato nacional y la transparencia que el país está comprometido en otorgar al inversionista, en función de la normativa local, bilateral y multilateral y los acuerdos de libre comercio. Para realizar esta importante labor, nuestros inversionistas cuentan con la asesoría y asistencia del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (CEI-RD), cuya importante labor actual debe ser continuada y mejorada para promover y facilitar la inversión extranjera.

El autor es  abogado especialista en Inversión extranjera y Comercio exterior.